Aunque su fundación es posterior a la Edad Media, El Escorial desempeñó un papel fundamental en la conservación de manuscritos medievales, al reunir una de las bibliotecas más importantes de Europa. La iniciativa de Felipe II respondía al deseo de crear un gran centro del saber que integrara obras procedentes de monasterios, catedrales, universidades y colecciones privadas.

La biblioteca también se convirtió en un importante centro de estudio, catalogación y conservación de manuscritos. Los monjes jerónimos responsables de la biblioteca desarrollaron labores de organización, copia y restauración de textos, contribuyendo a la preservación de este patrimonio documental. Este trabajo permitió mantener accesibles numerosas obras que formaban parte de la tradición intelectual medieval.

Desde el punto de vista arquitectónico, el conjunto de El Escorial constituye uno de los monumentos más emblemáticos del Renacimiento europeo. Su diseño, caracterizado por la sobriedad y la monumentalidad, refleja los ideales de la monarquía hispánica y el espíritu religioso de la Contrarreforma. La basílica, el monasterio, el palacio y la biblioteca forman un complejo único que simboliza la unión entre poder político, religión y conocimiento.

Gracias a la riqueza de su biblioteca y al papel que desempeñó en la preservación de manuscritos procedentes de numerosos centros medievales, el Monasterio de San Lorenzo de El Escorial se convirtió en uno de los grandes guardianes del patrimonio escrito de la península ibérica.