A comienzos del siglo XVI, en una Europa marcada por profundos cambios culturales y espirituales, Alberto Durero creó uno de los ciclos de grabados más completos y ambiciosos dedicados a la Pasión de Cristo: La Pequeña Pasión. Publicada en Núremberg en 1511, esta obra reúne una serie de xilografías concebidas como un relato visual continuo, pensado para ser recorrido de principio a fin, como si se tratara de un libro de imágenes.
Lejos de limitarse a los episodios más dramáticos, el ciclo abarca toda la historia de la Redención, desde el Pecado Original hasta el Juicio Final. Cada escena se integra en una narración clara y ordenada que combina función devocional, intención pedagógica y una extraordinaria calidad artística. A pesar de su reducido formato, las estampas despliegan una riqueza compositiva notable, con figuras humanas expresivas, espacios cuidadosamente construidos y un uso magistral del grabado en madera.
Este apartado te invita a descubrir el contexto histórico y cultural de la obra, sus características técnicas y narrativas, su programa iconográfico y el valor del facsímil moderno realizado por cARTEm. Un recorrido completo por una obra clave del grabado europeo, pensada tanto para la contemplación como para la comprensión del relato cristiano.
📽️ Video: Un recorrido visual por La Pequeña Pasión de Alberto Durero
En este vídeo del canal Códices y Beatos te invitamos a descubrir La Pequeña Pasión de Durero, uno de los ciclos de grabados más completos dedicados a la Pasión de Cristo. A través de sus xilografías, analizamos cómo esta obra construye una narración visual continua, clara y profundamente humana, pensada para ser contemplada como un libro de imágenes.
Exploramos su contexto histórico, el uso del grabado en madera, la estructura del ciclo, el simbolismo de sus escenas y los detalles del facsímil moderno que permite acercarse hoy a esta obra clave del Renacimiento. Justo después del vídeo encontrarás el contenido completo del apartado, con toda la información detallada sobre esta obra excepcional.
Índice de Contenido
- Introducción
- Contexto histórico, artístico y cultural
- El autor: Alberto Durero
- La Pequeña Pasión: concepción y características generales
- Descripción material y estructural de la obra
- Análisis iconográfico
- El facsímil de cARTEm
- Importancia y legado
- Bibliografía y fuentes
- Consideraciones finales
1. Introducción
La Pequeña Pasión es uno de los ciclos de grabados más extensos y elaborados dedicados a la Pasión de Cristo realizados por Alberto Durero, y constituye una obra clave dentro de su producción gráfica y de la historia del grabado europeo. Publicada en forma de libro en Núremberg en 1511, esta serie de xilografías presenta un recorrido completo por el relato de la Redención, desde el Pecado Original hasta el Juicio Final, articulado mediante una sucesión de escenas concebidas con una clara intención narrativa, pedagógica y devocional.
A diferencia de otros ciclos anteriores del propio Durero, la Pequeña Pasión no se limita a una selección de episodios particularmente dramáticos, sino que propone un desarrollo amplio y estructurado del relato cristológico, integrando momentos teológicos fundamentales, escenas de intensa carga emocional y episodios de transición que refuerzan la continuidad de la historia. Este planteamiento convierte el conjunto en una obra pensada para ser recorrida de manera secuencial, como una narración visual coherente, más cercana al formato del libro que a la contemplación aislada de estampas individuales.
Desde el punto de vista artístico, la Pequeña Pasión refleja un momento de plena madurez en la trayectoria de Durero. En ella confluyen su profundo conocimiento de la figura humana, su dominio técnico de la xilografía y su asimilación de los principios del Humanismo y del Renacimiento, sin abandonar por completo ciertos recursos expresivos heredados de la tradición gótica. El resultado es un lenguaje visual equilibrado, capaz de combinar claridad narrativa, intensidad emocional y una notable riqueza formal dentro de las limitaciones propias del grabado en madera.
Este documento tiene como objetivo ofrecer una base sólida para el análisis y la divulgación de la Pequeña Pasión, abordándola desde una perspectiva global que tenga en cuenta su contexto histórico y cultural, su concepción artística, sus características materiales y estructurales, y su programa iconográfico. El propósito no es únicamente describir la obra, sino proporcionar las claves necesarias para comprender su significado, su función y su importancia dentro del conjunto de la obra de Durero y dentro del desarrollo del grabado como medio artístico en la Europa de comienzos del siglo XVI.
2. Contexto histórico, artístico y cultural
La Pequeña Pasión surge en un momento de profunda transformación cultural y artística en Europa, situado entre el final de la Edad Media y el pleno desarrollo del Renacimiento. Este periodo se caracteriza por la convivencia de tradiciones visuales heredadas del mundo gótico con nuevas formas de entender al ser humano, la naturaleza y el arte, impulsadas por el Humanismo. En este contexto, el grabado en madera y la imprenta se consolidan como instrumentos fundamentales para la difusión de ideas, imágenes y textos, especialmente en el ámbito religioso.
La obra de Durero se inscribe plenamente en este marco. La elección de la Pasión de Cristo como tema central responde tanto a la sensibilidad espiritual del periodo como a la función pedagógica y divulgativa que el grabado había asumido desde sus orígenes. Al mismo tiempo, la complejidad formal y conceptual de la Pequeña Pasión refleja un entorno urbano y cultural particularmente favorable al desarrollo de este tipo de proyectos artísticos.
2.1. Núremberg a finales del siglo XV y comienzos del XVI
A finales del siglo XV y comienzos del XVI, Núremberg se presenta como uno de los centros urbanos más prósperos e influyentes de Europa central. Su importancia no se limitaba al ámbito político, sino que se extendía a la actividad artesanal, comercial e intelectual. La ciudad contaba con una sólida tradición gremial y con una intensa vida cultural, favorecida por la presencia de patricios, humanistas, artistas y artesanos altamente especializados.

Este entorno propició un desarrollo excepcional de las artes gráficas. Núremberg fue un foco destacado de la xilografía y de la imprenta, actividades estrechamente vinculadas entre sí. La coexistencia de talleres de grabado, imprentas y encuadernadores facilitó la producción de libros ilustrados y series de estampas con una calidad técnica y artística cada vez mayor. En este contexto, el grabado dejó de ser un simple complemento del texto para convertirse en un medio expresivo con entidad propia.

La ciudad también se caracterizaba por un clima intelectual abierto a las nuevas corrientes humanistas, sin romper de forma brusca con la tradición medieval. Esta convivencia de lo nuevo y lo heredado se refleja claramente en la obra de Durero y, en particular, en la Pequeña Pasión, donde la atención al ser humano y a la experiencia emocional se integra con una iconografía profundamente arraigada en la tradición cristiana.
2.2. La xilografía y la imprenta en tiempos de Durero
En la época de Durero, la xilografía era el principal procedimiento para la reproducción de imágenes destinadas a la impresión. El grabado en madera permitía producir múltiples copias de una misma imagen y combinarlas fácilmente con el texto impreso, lo que lo convertía en un medio idóneo para la difusión de contenidos religiosos, morales y didácticos.
Este carácter reproductible otorgó al grabado una función pedagógica fundamental. Las imágenes actuaban como instrumentos de enseñanza visual, capaces de transmitir relatos complejos a un público amplio, incluidos aquellos que no dominaban la lectura. En este sentido, la xilografía asumió un papel similar al que habían desempeñado anteriormente la pintura mural y otros programas visuales de carácter narrativo.
Durero aprovechó plenamente las posibilidades expresivas del grabado en madera, elevándolo a un nivel artístico sin precedentes. En la Pequeña Pasión, la xilografía no se limita a ilustrar episodios bíblicos, sino que construye un discurso visual coherente, en el que cada estampa participa de una narración continua. El dominio técnico del trazo, la organización del espacio y el uso consciente de la luz permiten a Durero superar las limitaciones materiales del medio y dotar a sus imágenes de profundidad, claridad y fuerza expresiva.
2.3. El tema de la Pasión en la espiritualidad del periodo
La Pasión de Cristo ocupaba un lugar central en la espiritualidad del final de la Edad Media y del inicio del Renacimiento. Lejos de concebirse únicamente como un relato teológico abstracto, la Pasión era entendida como un drama humano cargado de sufrimiento, sacrificio y redención, destinado a suscitar la empatía y la reflexión moral del fiel.
Esta sensibilidad favoreció representaciones cada vez más intensas y detalladas de los episodios de la Pasión, en las que el dolor físico y emocional de Cristo y de los personajes que lo rodean adquiría un protagonismo creciente. El objetivo no era solo narrar los hechos, sino hacerlos comprensibles y cercanos, invitando a una contemplación activa y emocional.
En este contexto, la Pequeña Pasión responde a una doble finalidad. Por un lado, cumple una función devocional y didáctica, alineada con la tradición iconográfica cristiana. Por otro, introduce una visión profundamente humanizada del relato, en la que Cristo aparece como un hombre que sufre y actúa libremente, y en la que los personajes secundarios participan de forma reconocible y coherente en el desarrollo del drama. Esta concepción conecta directamente con los valores humanistas que comenzaban a impregnar la cultura visual del momento.
3. El autor: Alberto Durero
La Pequeña Pasión es inseparable de la figura de Alberto Durero, uno de los artistas más complejos y conscientes de su tiempo. Grabador, pintor y pensador del arte, Durero desarrolló su obra en un momento de transición cultural en el que convivían la tradición medieval y las nuevas corrientes humanistas. Su producción refleja de manera constante esa tensión entre herencia y renovación, entre espiritualidad profundamente arraigada y una mirada analítica, casi científica, sobre el mundo y el ser humano.

Lejos de ser un mero artesano del grabado, Durero se concibió a sí mismo como un creador intelectual, atento tanto a los problemas formales del arte como a sus implicaciones morales y espirituales. Esta concepción amplia del oficio artístico resulta fundamental para comprender la profundidad y coherencia de obras como la Pequeña Pasión, donde la excelencia técnica se pone al servicio de un relato cargado de significado humano y religioso.
3.1. Formación, viajes e influencias
Durero se formó en Núremberg, ciudad en la que adquirió desde muy temprano un conocimiento directo del mundo artesanal y del grabado. Su aprendizaje en el taller de Michael Wolgemut le proporcionó una base sólida en las técnicas gráficas y pictóricas, así como una familiaridad con la tradición visual germánica, todavía marcada por elementos góticos y por una fuerte expresividad formal.
Un hito decisivo en su desarrollo artístico fue su primer viaje a Italia, realizado entre 1494 y 1495. Allí entró en contacto con el Renacimiento italiano y con una concepción del arte basada en la armonía, la proporción y el estudio racional de la naturaleza. Durero no adoptó estos principios de forma imitativa, sino que los asimiló críticamente, integrándolos en su propio lenguaje visual y adaptándolos a la sensibilidad artística alemana.

Este interés por el conocimiento sistemático se manifestó de manera especial en su dedicación al estudio de la anatomía humana y de las proporciones del cuerpo. Durero entendía la figura humana como fundamento del arte y como medida de equilibrio y verdad visual. En la Pequeña Pasión, este saber se traduce en cuerpos dotados de peso, volumen y coherencia estructural, incluso en escenas de intenso dramatismo, donde la expresividad no anula el rigor formal.
Junto a esta vertiente intelectual, resulta esencial considerar el entorno personal y familiar del artista. La religiosidad austera y profundamente interiorizada que caracterizaba a su familia, así como un clima moral marcado por la idea de sacrificio, responsabilidad y recompensa espiritual, influyeron de forma decisiva en su sensibilidad. Esta dimensión no debe entenderse como un simple trasfondo biográfico, sino como un elemento activo que explica la persistencia y profundidad con la que Durero abordó los grandes temas religiosos a lo largo de su vida.
3.2. La Pasión como tema recurrente en la obra de Durero
El tema de la Pasión de Cristo constituye una constante a lo largo de la trayectoria de Durero. Desde sus primeras obras hasta etapas muy avanzadas de su producción, el artista volvió una y otra vez sobre este relato, abordándolo mediante distintos ciclos y soluciones formales. Esta reiteración no responde a una repetición mecánica, sino a una reflexión continuada sobre un mismo núcleo temático, explorado desde perspectivas diversas.
Durero realizó varios ciclos completos dedicados a la Pasión, cada uno con características propias en cuanto a formato, extensión y finalidad. Algunos de ellos se centran en un número reducido de escenas de gran intensidad dramática, mientras que otros adoptan una estructura más amplia y narrativa. Esta diversidad de enfoques pone de manifiesto que la Pasión no fue para él un tema cerrado, sino un campo abierto de experimentación artística y conceptual.
Dentro de este conjunto, la Pequeña Pasión ocupa una posición singular. Se trata del ciclo más extenso y narrativamente articulado de los dedicados a este tema, concebido explícitamente para su difusión en forma de libro. El reducido tamaño de las planchas no implica una menor ambición, sino una adaptación consciente del lenguaje visual a un formato secuencial, pensado para la lectura continuada y la contemplación pausada.
La insistencia de Durero en el tema de la Pasión puede vincularse tanto al contexto espiritual de su tiempo como a su propia experiencia vital. En la Pequeña Pasión, esta confluencia alcanza una formulación especialmente equilibrada: el relato cristológico se presenta como un drama profundamente humano, en el que el sufrimiento, la traición, la violencia y la esperanza se articulan con una claridad narrativa que facilita la comprensión y la implicación emocional del espectador.
Este ciclo puede entenderse, por tanto, como una síntesis madura de las preocupaciones formales, técnicas y espirituales de Durero, y como el resultado de una reflexión prolongada sobre la Pasión de Cristo que atraviesa toda su obra.
4. La Pequeña Pasión: concepción y características generales
La Pequeña Pasión constituye uno de los proyectos gráficos más ambiciosos y coherentes de Alberto Durero, tanto por su extensión como por la claridad de su planteamiento narrativo. Concebida como un ciclo unitario, la obra responde a una voluntad explícita de articular visualmente el relato de la Redención de manera completa, ordenada y accesible.
A diferencia de otros ciclos de la Pasión realizados por Durero, esta serie no se apoya en el impacto aislado de grandes escenas monumentales, sino en la progresión narrativa y en la relación entre las distintas estampas. Cada grabado adquiere sentido pleno dentro del conjunto, formando parte de una secuencia cuidadosamente estructurada que guía al espectador desde los episodios iniciales del relato bíblico hasta su culminación escatológica.
Desde su concepción, la Pequeña Pasión fue pensada como una obra destinada a la difusión, la contemplación y la enseñanza. El formato reducido de las estampas, su integración con textos y su organización como libro responden a una idea clara de accesibilidad, sin que ello suponga una renuncia a la complejidad formal ni a la profundidad conceptual.
4.1. Cronología y proceso de realización
La Pequeña Pasión fue realizada por Durero entre los años 1509 y 1511, y publicada en Núremberg en 1511. Este periodo corresponde a una fase de plena madurez artística del autor, en la que ya había desarrollado un dominio absoluto de la xilografía y había asimilado de forma sólida los principios del Humanismo y del Renacimiento.
El proceso de creación del ciclo implicó no solo la ejecución de las planchas xilográficas, sino también una planificación previa de la secuencia narrativa y de la función de cada escena dentro del conjunto. La obra se concibe como proyecto editorial unitario, identificado en la edición por un título latino extenso: Passio Christi ab Alberto Dürer Nurenburguerse effigiata cum variis carminibus Fratris Benedicti Chelidonii Musphilii, que explicita la autoría de Durero y la presencia de textos poéticos complementarios. La serie se estructura como un recorrido completo y ordenado, abierto por un frontispicio introductorio, y del proceso creativo se conserva además una versión alternativa de la Oración en el Huerto de Getsemaní.
La publicación de la obra en forma de libro, con textos al verso de las imágenes, refuerza la idea de un proyecto unitario y cuidadosamente planificado. No se trata de una recopilación posterior de estampas sueltas, sino de un ciclo concebido desde su origen como un todo coherente, en el que imagen y texto se complementan dentro de un marco editorial preciso.
4.2. Finalidad de la obra: divulgación y contemplación
Uno de los rasgos definitorios de la Pequeña Pasión es su clara orientación hacia la divulgación y la contemplación. La obra se inscribe en la tradición de imágenes religiosas destinadas a la enseñanza visual, pero la supera ampliamente en términos de complejidad narrativa y calidad artística. Aunque muchas escenas optan por composiciones claras y controladas, el conjunto alcanza aproximadamente las 320 figuras humanas, lo que da una medida concreta de su densidad narrativa y de la variedad de situaciones representadas.
Por un lado, el ciclo cumple una función pedagógica y devocional. A través de la sucesión ordenada de escenas, el espectador puede seguir el relato de la Pasión de Cristo de manera clara y comprensible, incluso sin un conocimiento profundo de los textos bíblicos. La selección y jerarquización de figuras en muchas escenas, la claridad compositiva y la atención a los gestos y actitudes favorecen una lectura visual directa.









Por otro lado, la Pequeña Pasión está concebida para la contemplación pausada. El formato de libro invita a un recorrido íntimo y reflexivo, en el que cada estampa puede ser observada detenidamente antes de pasar a la siguiente. Esta dimensión contemplativa no excluye la intensidad emocional, sino que la canaliza de forma controlada, evitando el exceso expresivo y favoreciendo una implicación más profunda del espectador.
En este sentido, la obra se sitúa en un punto de equilibrio entre narración, meditación y análisis visual. La Pequeña Pasión no es únicamente un instrumento devocional ni un ejercicio técnico de virtuosismo, sino una síntesis consciente de los objetivos artísticos, espirituales y comunicativos de Durero en uno de los momentos más sólidos de su carrera.
5. Descripción material y estructural de la obra
La Pequeña Pasión debe entenderse como un conjunto gráfico concebido con una notable coherencia interna, tanto desde el punto de vista técnico como narrativo. Su estructura responde a una planificación cuidadosa que afecta al formato de las estampas, a la técnica empleada, a la organización editorial y al desarrollo progresivo del relato visual. Estos elementos permiten describir la obra con criterios técnicos y formales, atendiendo a su coherencia interna y a su lógica editorial.
5.1. Técnica del grabado
La Pequeña Pasión está realizada mediante xilografía, es decir, grabado en madera. En este procedimiento, el dibujo se talla en relieve sobre la superficie del bloque, de modo que las partes no excavadas reciben la tinta y se transfieren al papel durante la impresión. Esta técnica exige una planificación precisa del trazo y una gran capacidad para traducir volúmenes, luces y sombras mediante líneas.
En manos de Alberto Durero, la xilografía alcanza un grado de refinamiento excepcional. El trazo es firme y controlado, con una variedad de líneas que permiten diferenciar texturas, materiales y planos espaciales. Las figuras presentan un modelado convincente a través de la densidad y dirección del rayado, mientras que los fondos se articulan mediante una combinación de zonas más abiertas y áreas de mayor concentración gráfica.


Durero demuestra un dominio pleno del medio, superando las limitaciones tradicionales del grabado en madera. La técnica no se emplea de forma mecánica ni uniforme, sino adaptándose a las necesidades expresivas de cada escena, lo que contribuye decisivamente a la claridad narrativa del conjunto.
5.2. Formato, dimensiones y número de estampas
Uno de los rasgos definitorios de la Pequeña Pasión es el reducido tamaño de sus planchas, que miden aproximadamente 12,8 por 9,8 centímetros. Estas dimensiones contrastan de forma notable con las de otros ciclos de la Pasión realizados por Durero, especialmente aquellos de gran formato, y explican en parte la denominación tradicional de la obra.


La edición se articula en 36 escenas narrativas, precedidas por un frontispicio introductorio, lo que configura un conjunto de 37 xilografías impresas. Se conserva además una versión alternativa de la Oración en el Huerto de Getsemaní vinculada al proceso de trabajo del artista. En conjunto, el número de escenas resulta elevado para un formato de estas dimensiones, lo que permite desarrollar el relato con amplitud.
A pesar del pequeño formato, existe una clara coherencia formal entre las estampas. Las proporciones, la disposición de las figuras y el tratamiento del espacio mantienen una unidad visual que refuerza la sensación de continuidad. El tamaño reducido no implica simplicidad compositiva, sino una adaptación consciente del lenguaje gráfico a un formato pensado para la lectura secuencial.
5.3. La edición de 1511
La Pequeña Pasión fue publicada en Núremberg en 1511 como un libro impreso, en el que cada xilografía aparece acompañada de textos al verso. Esta presentación editorial es un elemento fundamental para comprender la obra, ya que confirma su concepción como ciclo unitario y no como una mera recopilación de grabados independientes.
La integración de imagen y texto responde a una finalidad claramente didáctica y devocional. El lector-espectador no se enfrenta únicamente a una sucesión de imágenes, sino a un diálogo entre palabra e imagen que guía la interpretación del relato. Este formato refuerza el carácter narrativo del conjunto y facilita una lectura ordenada y reflexiva.




La edición impresa también evidencia la estrecha relación entre la xilografía y la imprenta en la época de Durero. La Pequeña Pasión se sitúa plenamente en ese cruce entre arte gráfico y producción editorial, aprovechando las posibilidades técnicas y culturales del libro ilustrado para ampliar el alcance de la obra.
5.4. Contenido y estructura narrativa del ciclo
Desde el punto de vista narrativo, la Pequeña Pasión presenta una estructura cuidadosamente organizada, que permite seguir el relato de la Redención de manera progresiva y coherente. El ciclo puede dividirse en varios bloques principales, cada uno con una función específica dentro del desarrollo global de la historia.
El conjunto se inicia con escenas que establecen el marco teológico del relato, como el Pecado Original y la Expulsión del Paraíso, que introducen la necesidad de la Redención. A continuación, se representan episodios fundamentales de la vida de Cristo vinculados a su encarnación y a su preparación para el sacrificio, como la Anunciación y la Natividad.
El bloque central, el más extenso, está dedicado a la Pasión propiamente dicha. Desde la Entrada de Jesús en Jerusalén hasta el Entierro, se suceden escenas que narran de forma detallada los acontecimientos principales del drama, incluyendo la Última Cena, el Prendimiento, los juicios, la Crucifixión y la Muerte de Cristo.
La obra se cierra con un conjunto de escenas dedicadas a la Resurrección y a las apariciones posteriores de Jesús, culminando en episodios de carácter escatológico como la Venida del Espíritu Santo y el Juicio Final. De este modo, el ciclo no se limita a representar el sufrimiento y la muerte, sino que abarca el conjunto del mensaje cristiano, desde la caída hasta la salvación final.
Esta estructura narrativa refuerza la idea de la Pequeña Pasión como un relato completo y autosuficiente, concebido para ser recorrido de principio a fin, y prepara el terreno para un análisis iconográfico más detallado de las escenas y de los recursos visuales empleados por Durero.
6. Análisis iconográfico
El análisis iconográfico de la Pequeña Pasión debe abordarse como el estudio de un lenguaje visual coherente, desarrollado a lo largo de un ciclo narrativo extenso y unitario. Más que atender a soluciones aisladas, resulta fundamental comprender cómo Alberto Durero articula la figura humana, el espacio, la luz y la composición para construir un relato visual claro, emocionalmente eficaz y conceptualmente sólido. Los distintos recursos iconográficos no actúan de manera independiente, sino que se refuerzan mutuamente dentro de una estructura pensada para la lectura secuencial.
6.1. El tratamiento de la figura humana
La figura humana ocupa un lugar central en la Pequeña Pasión y constituye uno de los principales vehículos expresivos del ciclo. Durero concibe el cuerpo como soporte de significado, no solo desde un punto de vista anatómico, sino también emocional y narrativo. Las figuras presentan peso, volumen y coherencia estructural, fruto del profundo interés del artista por el estudio de la anatomía y las proporciones humanas.
Los gestos y actitudes están cuidadosamente controlados. No se recurre a una exageración expresiva constante, sino a una economía de movimientos que permite distinguir con claridad el papel de cada personaje dentro de la escena. Cristo aparece sistemáticamente caracterizado con una dignidad serena, incluso en los momentos de mayor sufrimiento, mientras que los personajes secundarios manifiestan una amplia gama de reacciones, desde la violencia y la burla hasta la compasión o el desconcierto.



Este tratamiento de la figura humana refuerza la dimensión humanizada del relato. El espectador no se enfrenta a figuras abstractas o simbólicas, sino a cuerpos reconocibles, insertos en situaciones dramáticas comprensibles, lo que favorece una implicación emocional directa sin recurrir al sentimentalismo excesivo.
6.2. Espacios, arquitectura y paisaje
Los espacios representados en la Pequeña Pasión desempeñan una función narrativa fundamental. Durero alterna interiores y exteriores, arquitecturas urbanas y paisajes abiertos, adaptando cada entorno a las necesidades del episodio representado. La arquitectura no actúa como simple fondo decorativo, sino como elemento organizador de la escena y del movimiento de los personajes.
En los interiores, los espacios suelen ser contenidos y estructurados, lo que refuerza el carácter íntimo o tenso de determinadas escenas, como los juicios o los episodios de burla y escarnio. En los exteriores, por el contrario, el paisaje y la arquitectura urbana permiten desarrollar escenas más complejas, con mayor número de figuras y acciones simultáneas.



El paisaje cumple además una función de contextualización y de transición dentro del relato. Árboles, caminos y vistas urbanas ayudan a situar al espectador en el desarrollo progresivo de la historia y aportan un componente de realidad cotidiana que acerca los acontecimientos narrados a la experiencia del mundo visible.
6.3. Luz, composición y recursos visuales
La luz es uno de los recursos visuales más cuidadosamente trabajados en la Pequeña Pasión. Durero no la utiliza únicamente como elemento naturalista, sino como instrumento narrativo y simbólico. La dirección de la luz, generalmente uniforme a lo largo del ciclo, contribuye a reforzar la unidad visual del conjunto y a guiar la lectura de las escenas.
La composición de las estampas responde a un equilibrio entre claridad narrativa y complejidad formal. Las figuras se disponen de manera que la acción principal resulte fácilmente identificable, incluso en escenas con múltiples personajes. En algunos grabados, se desarrollan acciones paralelas dentro de un mismo espacio, recurso heredado en parte de la tradición gótica, pero integrado aquí en un sistema compositivo más controlado.



La perspectiva y la organización de los planos permiten crear una sensación de profundidad sorprendente para un medio como la xilografía. Mediante la variación en el grado de detalle y la densidad del trazo, Durero distingue planos cercanos y lejanos, reforzando la ilusión espacial y la jerarquía visual de los elementos representados.
6.4. Grabados destacados
La selección de los grabados que se presentan a continuación responde a su capacidad para ejemplificar de manera clara los principales recursos iconográficos y narrativos empleados por Alberto Durero en la Pequeña Pasión, así como a su función estructural dentro del desarrollo del ciclo. No se trata de escenas excepcionales por sí mismas, sino de estampas que permiten comprender con especial claridad el funcionamiento interno del conjunto.
1. Cristo varón de los Dolores (frontispicio)

Texto del frontispicio (traducción): “La Pasión de Nuestro Señor en imágenes”.
Esta fórmula introduce el ciclo desde una clave visual y devocional. El grabado cumple una función introductoria y sintética dentro del conjunto. No narra un episodio concreto, sino que presenta a Cristo como figura de sufrimiento y sacrificio, anticipando el tono general de la obra. La frontalidad de la figura y la contención expresiva refuerzan su carácter contemplativo, estableciendo desde el inicio una relación directa entre imagen y meditación.
2. El Pecado Original

Referencia bíblica (texto al verso): Génesis 3:6
Esta estampa establece el marco teológico del ciclo al introducir la caída del ser humano y la necesidad de la Redención. La claridad compositiva y la disposición equilibrada de las figuras convierten esta escena en un punto de partida fundamental para el desarrollo narrativo posterior, conectando visualmente el inicio y el final del relato cristiano.
3. La Anunciación a María

Referencia bíblica (texto al verso): Lucas 1:30-33
La Anunciación se caracteriza por su carácter íntimo y contenido. El espacio arquitectónico ordena la escena y dirige la atención hacia el diálogo silencioso entre el ángel y María. La economía de gestos y la serenidad de la composición refuerzan la dimensión contemplativa del episodio, en contraste con escenas posteriores de mayor tensión.
4. Jesús se despide de su Madre

Referencia bíblica (texto al verso): Mateo 4:12-14
Este grabado, de fuerte carga emocional, introduce un episodio no estrictamente narrado en los Evangelios, pero profundamente arraigado en la tradición devocional. La cercanía física de las figuras y la ausencia de elementos superfluos concentran la atención en el vínculo humano entre madre e hijo, reforzando la dimensión afectiva del ciclo.
5. La Última Cena

Referencia bíblica (texto al verso): Lucas 22:14-15
En esta escena, Durero articula un espacio cerrado que favorece la concentración narrativa. La disposición de los apóstoles y la figura central de Cristo permiten una lectura clara del episodio, al tiempo que anticipan el drama que se desarrollará a continuación. La composición equilibra la solemnidad del momento con la tensión latente entre los personajes.
6. La Oración en el Huerto de Getsemaní


Referencia bíblica (texto al verso): Lucas 22:41-43 y Marcos 14:39-40
Este episodio marca un punto de inflexión en el ciclo, al combinar el recogimiento espiritual con la anticipación del conflicto. La escena resulta especialmente significativa por la existencia de dos versiones realizadas por Durero, basadas en pasajes evangélicos diferentes. La coexistencia de ambas estampas dentro del conjunto revela su interés por ajustar la composición y la expresividad a las exigencias narrativas de cada fuente textual, explorando matices distintos de un mismo momento clave.
7. El Prendimiento

Referencia bíblica (texto al verso): Marcos 14:43-44
El Prendimiento introduce una ruptura violenta en el desarrollo narrativo. La escena se caracteriza por el dinamismo de las figuras y la superposición de acciones, que transmiten confusión y tensión. La composición permite distinguir con claridad el núcleo del episodio sin perder la complejidad del momento representado.
8. El Lienzo de la Verónica

Referencia bíblica (texto al verso): Lucas 23:27-29
Este grabado funciona como una pausa dentro del relato. La frontalidad del lienzo y la presentación directa del rostro de Cristo invitan a una contemplación detenida. La escena se aparta momentáneamente de la acción narrativa para reforzar la dimensión meditativa del ciclo.
9. La Crucifixión

Referencia bíblica (texto al verso): Marcos 15:24-26
La Crucifixión constituye uno de los momentos centrales de la obra. A pesar de la carga dramática del episodio, la composición mantiene un equilibrio riguroso, con la figura de Cristo como eje visual y simbólico. La escena concentra el sufrimiento sin recurrir a una expresividad excesiva.
10. La Muerte de Jesús

Referencia bíblica (texto al verso): Lucas 23:44-46
Este grabado refuerza el carácter culminante del sacrificio. La reducción del movimiento y la simplificación de la escena intensifican la sensación de solemnidad. La figura de Cristo se presenta como centro absoluto del significado, subrayando el sentido redentor del episodio.
11. Jesús en el Limbo

Referencia bíblica (texto al verso): Mateo 27:51-53
La escena del Limbo introduce elementos de carácter simbólico y fantástico, heredados de la tradición medieval. Durero integra estos motivos dentro de un lenguaje visual coherente con el resto del ciclo, ampliando el alcance narrativo más allá de los episodios estrictamente evangélicos.
12. El Juicio Final

Referencia bíblica (texto al verso): Apocalipsis 20:11-12
El Juicio Final cierra el ciclo retomando la dimensión escatológica del relato. La compleja organización espacial y la jerarquización de figuras permiten representar simultáneamente condena y salvación. Esta estampa funciona como conclusión visual y conceptual de la Pequeña Pasión, cerrando el arco narrativo iniciado con el Pecado Original.
7. El facsímil de cARTEm
La Pequeña Pasión de Durero forma parte del catálogo de facsímiles realizados por cARTEm, editorial española especializada en la reproducción de obras históricas de especial relevancia artística y cultural. El facsímil no debe entenderse únicamente como una copia material de la obra original, sino como el resultado de un proceso editorial complejo que combina investigación, reproducción técnica y trabajo artesanal, con el objetivo de ofrecer una reproducción lo más fiel posible al original.

7.1. La editorial y su trayectoria
cARTEm tiene su origen en la fundación de CM Editores en 2007, proyecto impulsado por Daniel Díez y Pedro Iribarnegaray con la intención de crear ediciones facsimilares de alta calidad de obras históricas singulares. Desde sus inicios, la editorial se ha caracterizado por una apuesta decidida por el rigor, la fidelidad al original y el cuidado extremo en los procesos de reproducción.
A lo largo de su trayectoria, cARTEm ha trabajado con obras custodiadas en instituciones de primer nivel, tanto nacionales como internacionales, y ha desarrollado un catálogo que abarca códices medievales, incunables, libros de grabados, cartografía histórica y manuscritos de distintas épocas. Esta evolución llevó a la creación y posterior unificación de distintas marcas bajo el nombre cARTEm, con el objetivo de ofrecer una identidad clara y coherente en un contexto editorial internacional.
La obra de Alberto Durero ocupa un lugar destacado dentro de su catálogo. La publicación de facsímiles como el Apocalipsis, la Gran Pasión y la Pequeña Pasión responde tanto al interés de los coleccionistas como a la relevancia histórica y artística del grabado duriano, y se inscribe en una línea editorial que busca poner en valor el grabado como medio artístico de primer orden.
7.2. El proceso de reproducción facsimilar
El proceso de reproducción de un facsímil en cARTEm se basa en una combinación de técnicas modernas y procedimientos artesanales, siempre con el objetivo de respetar al máximo las características materiales y visuales de la obra original. En el caso de la Pequeña Pasión, este proceso implica una atención especial a la calidad del trazo, al contraste de negros y blancos y a la fidelidad en la reproducción de las xilografías.
La reproducción comienza con un trabajo fotográfico de alta precisión, destinado a capturar con exactitud cada estampa. Estas imágenes sirven de base para los ajustes cromáticos y tonales necesarios para trasladar al papel las cualidades visuales del original. El control del negro, fundamental en una obra basada en el grabado en madera, es uno de los aspectos más delicados del proceso.
La impresión se realiza cuidando tanto la definición del trazo como la textura del soporte, de modo que el resultado final conserve la sensación gráfica y material propia de la obra original. Este trabajo técnico se complementa con procesos artesanales, especialmente en lo relativo a la encuadernación, que se realiza de manera manual en el atelier de la editorial.
7.3. Elementos complementarios de la edición
El facsímil de la Pequeña Pasión se presenta acompañado de un libro de estudios, concebido como complemento fundamental de la edición. Este volumen contextualiza la obra desde un punto de vista histórico, artístico y técnico, y sirve como apoyo esencial para la comprensión y el análisis del ciclo.
La encuadernación del facsímil se realiza siguiendo criterios de calidad y durabilidad, con materiales seleccionados para ofrecer una presentación acorde con el carácter de la obra. El volumen se acompaña asimismo de un estuche de protección, concebido tanto para preservar el facsímil como para reforzar su condición de edición cuidada y orientada al coleccionismo.









La edición facsimilar se presenta como una edición limitada y numerada, cuya autenticidad y control de tirada quedan certificados mediante acta notarial. Este procedimiento garantiza la exclusividad de la edición y refuerza su valor como objeto de coleccionismo, asegurando que el número de ejemplares producidos se ajusta estrictamente a lo declarado por la editorial.
8. Importancia y legado
La Pequeña Pasión ocupa un lugar central dentro de la producción gráfica de Alberto Durero y, al mismo tiempo, dentro de la historia del grabado europeo. Su importancia no se limita a su calidad técnica o a su amplitud narrativa, sino que reside en la manera en que sintetiza tradición y renovación, espiritualidad y racionalidad, devoción y reflexión artística.
Desde el punto de vista técnico, la obra consolida la xilografía como un medio plenamente apto para desarrollar proyectos de gran complejidad formal y conceptual. Durero demuestra que el grabado en madera puede superar su función meramente reproductiva o ilustrativa y convertirse en un lenguaje artístico autónomo, capaz de articular narraciones extensas con claridad, profundidad espacial y riqueza expresiva. La Pequeña Pasión contribuye de forma decisiva a dignificar el grabado como disciplina mayor dentro de las artes visuales.
En el plano narrativo, el ciclo supone un modelo especialmente logrado de relato visual secuencial. Frente a otros conjuntos más fragmentarios o centrados en escenas aisladas, la Pequeña Pasión ofrece una visión completa del drama de la Redención, estructurada de forma coherente desde el Pecado Original hasta el Juicio Final. Esta concepción unitaria influirá en la manera de entender la imagen religiosa como instrumento pedagógico y meditativo, especialmente en el contexto del libro ilustrado.
La obra posee también un notable valor cultural y espiritual. Al presentar la Pasión de Cristo como un drama profundamente humano, Durero conecta con la sensibilidad de su tiempo y con una religiosidad que busca la identificación emocional del fiel con el sufrimiento y la redención. Esta humanización del relato, lejos de trivializarlo, refuerza su impacto moral y su capacidad de interpelación personal.
El legado de la Pequeña Pasión se manifiesta igualmente en su influencia sobre generaciones posteriores de grabadores y artistas. Su claridad compositiva, su control del espacio y su equilibrio entre emoción y orden formal se convierten en referentes para el desarrollo del grabado narrativo en los siglos siguientes, tanto en el ámbito germánico como en otros contextos europeos.
Finalmente, la pervivencia de la obra hasta nuestros días, y su recuperación mediante ediciones facsimilares de alta calidad, pone de relieve su vigencia como objeto de estudio, contemplación y divulgación. La Pequeña Pasión no es únicamente un testimonio del genio de Durero, sino una obra capaz de seguir dialogando con el espectador contemporáneo, ofreciendo una síntesis ejemplar de arte, técnica y pensamiento en uno de los momentos clave de la historia cultural europea.
9. Bibliografía y fuentes
Este documento ha sido elaborado a partir de las fuentes que se mencionan a continuación, seleccionadas por su relación directa con la obra analizada y por su carácter documental y editorial.
• Libro de estudios de La Pequeña Pasión:
Volumen de acompañamiento al facsímil, utilizado como fuente principal para el desarrollo del contexto histórico, artístico y técnico de la obra, así como para el análisis de su concepción, estructura narrativa y lenguaje visual dentro de la producción de Alberto Durero. Ha servido como base para articular el marco interpretativo general del documento.
• Facsímil de La Pequeña Pasión:
Reproducción facsimilar de la obra original, empleada como referencia directa para el estudio material, estructural e iconográfico del ciclo. El examen del conjunto de grabados ha permitido analizar la secuencia narrativa, seleccionar las estampas destacadas y comprender la obra desde su dimensión visual y editorial.
• Documentación editorial de cARTEm:
Información corporativa y editorial utilizada para contextualizar la edición facsimilar moderna, describir el proceso de reproducción, la presentación del volumen y su condición de edición limitada, numerada y certificada mediante acta notarial.
10. Consideraciones finales
El análisis de la Pequeña Pasión permite comprenderla no solo como uno de los ciclos más extensos de grabados realizados por Alberto Durero, sino como una obra donde narración, técnica y programa visual se integran de forma coherente para sostener un relato completo de la Redención.
A lo largo del documento se ha puesto de manifiesto que la Pequeña Pasión no puede abordarse de forma fragmentaria. Su sentido pleno emerge únicamente cuando se considera la relación entre contexto histórico, biografía del autor, concepción editorial, estructura narrativa e iconografía. Cada uno de estos elementos refuerza a los demás y contribuye a una lectura integrada del ciclo como relato visual completo.
El contexto cultural de Núremberg, el desarrollo de la xilografía y la centralidad del tema de la Pasión en la espiritualidad del periodo explican el marco en el que surge la obra, pero es la figura de Durero la que articula ese marco en una propuesta personal y madura. Su formación, su contacto con el Humanismo y su profunda religiosidad confluyen en una obra que equilibra análisis racional y experiencia emocional sin caer en excesos expresivos.
Desde el punto de vista material y estructural, la Pequeña Pasión se revela como un ejemplo especialmente logrado de narración secuencial aplicada al grabado. El reducido formato de las estampas, lejos de limitar la ambición del proyecto, favorece una lectura continua y reflexiva, en la que cada escena cumple una función precisa dentro del conjunto. La organización del ciclo, desde el Pecado Original hasta el Juicio Final, refuerza esta concepción global del relato cristiano.
El análisis iconográfico ha permitido identificar un lenguaje visual coherente, basado en el tratamiento controlado de la figura humana, el uso narrativo del espacio y una composición pensada para guiar la mirada del espectador. Los grabados destacados no constituyen excepciones aisladas, sino ejemplos representativos de un sistema visual constante, adaptado a las exigencias de cada episodio.
Finalmente, la existencia de una edición facsimilar cuidada y fiel al original subraya la vigencia de la Pequeña Pasión como objeto de estudio y contemplación. La obra no queda relegada a un contexto histórico cerrado, sino que puede ser abordada hoy desde una perspectiva analítica y divulgativa, manteniendo intacta su capacidad de comunicación visual.
En conjunto, la Pequeña Pasión se presenta como una obra que sintetiza de manera ejemplar los principales intereses de Durero y las posibilidades del grabado como medio narrativo. Su estudio permite comprender no solo un ciclo concreto, sino una forma de pensar la imagen, el relato y la función del arte en un momento clave de la cultura europea.


Deja un comentario