A lo largo de la Edad Media, el monasterio se convirtió en un importante centro religioso y en un lugar de peregrinación para los fieles de la región. La presencia de la imagen mariana y la actividad espiritual del monasterio atrajeron a numerosos visitantes, lo que contribuyó a consolidar la relevancia del santuario dentro de la vida religiosa del norte de la península ibérica.

Como en otros monasterios medievales, la vida monástica en Valvanera estaba estrechamente ligada al uso y conservación de manuscritos. Los monjes utilizaban textos litúrgicos, biblias, salterios y obras teológicas que eran necesarios para la celebración del culto y para la formación espiritual de la comunidad. Estos manuscritos formaban parte de la biblioteca del monasterio y contribuían a mantener viva la tradición cultural y religiosa de la época.

Desde el punto de vista arquitectónico, el monasterio ha experimentado numerosas transformaciones a lo largo de los siglos. El edificio actual refleja principalmente etapas posteriores de su historia, aunque el lugar conserva la profunda tradición espiritual que lo convirtió en uno de los principales santuarios marianos de La Rioja.

Gracias a su papel como centro de devoción y vida monástica, Santa María de Valvanera forma parte del entramado de monasterios que contribuyeron a la preservación de la cultura escrita y de la tradición religiosa en la península ibérica durante la Edad Media.