El Atlas de Diego Homen nos sitúa en un momento de profunda transformación de la cartografía europea. Realizado hacia 1559 y conservado en el Museo Naval de Madrid, este atlas náutico pertenece a una época en la que la tradición de las cartas portulanas convivía con los conocimientos derivados de la navegación atlántica y la cosmografía renacentista. Aunque el ejemplar carece de firma y fecha, sus características cartográficas y ornamentales, junto con su relación con otros atlas de Diego Homen, permiten atribuirlo al cartógrafo portugués y situar su realización en torno a ese año.

Sus siete cartas náuticas recorren el Atlántico europeo y las principales cuencas del Mediterráneo, mientras que una octava hoja incorpora una compleja composición cosmográfica y calendárica. Redes de rumbos, rosas de los vientos, ciudades, montañas, banderas, escudos, intensos colores y aplicaciones de oro convierten sus mapas en algo más que instrumentos geográficos. En este apartado conoceremos su contexto, su singular estructura material, las claves de su atribución y datación y, hoja a hoja, el rico lenguaje cartográfico y visual que define la obra.


📽️ Video: Un viaje visual por el Atlas de Diego Homen

En este vídeo recorremos el Atlas de Diego Homen para descubrir cómo se construía y decoraba un atlas náutico de prestigio en pleno siglo XVI. Veremos sus siete cartas, desde las costas atlánticas y la península ibérica hasta el Mediterráneo, el mar Negro, el Adriático y el Egeo, y nos detendremos en sus redes de rumbos, rosas de los vientos, ciudades, banderas, escudos y aplicaciones de oro. También conoceremos la singular lámina cosmográfica que permite aproximarnos a su datación y las razones que sustentan su atribución a Diego Homen. Una mirada completa a la cartografía, la cosmografía y el lenguaje visual de la obra.


Índice de Contenido

  1. Introducción
  2. Del portulano medieval a la cartografía del Renacimiento
    1. Mapamundis y cartas portulanas
    2. La navegación atlántica y la renovación cartográfica portuguesa
    3. Intercambios cartográficos entre Portugal y España
    4. Venecia como centro de producción y circulación de mapas
  3. Diego Homen, un cartógrafo portugués en Europa
    1. Origen familiar y aprendizaje cartográfico
    2. Exilio, desplazamientos y establecimiento en Venecia
    3. Cartas, atlas y etapas de su producción
    4. Modelos, evolución artística y destinatarios de sus obras
  4. El Atlas de Diego Homen: atribución, datación y trayectoria
    1. Denominación, signatura y lugar de conservación
    2. Un atlas anónimo y sin fecha: fundamentos de la atribución
    3. La datación hacia 1559 y la rueda del número áureo
    4. Los atlas afines de París y Liverpool
    5. Propietarios, adquisición y estudio moderno de la obra
  5. Estructura material y organización del atlas
    1. Soporte, dimensiones y selección del pergamino
    2. Hojas plegadas, adhesión y lomo en acordeón
    3. Siete cartas náuticas y una lámina cosmográfica
  6. Construcción cartográfica y lenguaje visual
    1. Escalas y distribución geográfica de las cartas
    2. Latitudes y redes de rumbos
    3. Costas, islas, ríos y nomenclatura geográfica
    4. Rosas de los vientos, color, oro y marcos ornamentales
    5. Relieve, ciudades, banderas y emblemas heráldicos
  7. Las ocho hojas del atlas
    1. Carta I. Costas cantábricas, Francia atlántica e Islas Británicas
    2. Carta II. Península Ibérica, Mediterráneo occidental y norte de África
    3. Carta III. Mediterráneo central
    4. Carta IV. Mediterráneo oriental
    5. Carta V. Mares Negro y de Azov
    6. Carta VI. Mar Adriático
    7. Carta VII. Mar Egeo y Creta
    8. Lámina cosmográfica y calendario lunisolar
  8. El facsímil de AyN Ediciones
    1. AyN Ediciones: trayectoria y continuidad en Incipit Manuscript
    2. La producción de PIAF, S.L. y la colaboración con el Museo Naval
    3. Características del facsímil, tirada y volumen de estudios
    4. Dónde adquirir este facsímil
  9. Bibliografía y fuentes
  10. Consideraciones Finales

1. Introducción

Diego Homen perteneció a una familia de cartógrafos encabezada por su padre, Lopo Homen, cosmógrafo al servicio de la Corona portuguesa. Sin embargo, desarrolló su actividad fuera de Portugal y mantuvo vínculos con Inglaterra y Venecia, ciudad en la que terminó estableciéndose. Su producción se inscribe en una etapa de profundas transformaciones geográficas y náuticas, marcada por la expansión atlántica, la circulación de conocimientos entre Portugal y España y el crecimiento de Venecia como centro europeo de elaboración, impresión y comercio de mapas.

El atlas está formado por ocho hojas de pergamino de 46 × 60 centímetros, dobladas por la mitad y pegadas verso con verso para constituir un volumen de aproximadamente 46 × 30 centímetros. No posee una encuadernación convencional: las hojas están unidas entre sí y a una cubierta también realizada en pergamino, formando un lomo con aspecto de acordeón. Las siete primeras composiciones son cartas náuticas y la octava es una lámina cosmográfica con un calendario lunisolar y varios instrumentos de cómputo astronómico y calendárico.

Las cartas representan las costas atlánticas europeas desde las Islas Británicas y Francia, la península ibérica, el Mediterráneo y sus territorios ribereños, el mar Negro y el de Azov, el Adriático y el Egeo. La península ibérica recibe una atención poco habitual dentro de la distribución geográfica de los atlas mediterráneos de este periodo. Esta particularidad aproxima el ejemplar de Madrid a otros dos conjuntos muy semejantes: el atlas firmado y fechado por Diego Homen en 1559 conservado en París y el atlas anónimo custodiado en Liverpool.

La información geográfica se organiza mediante redes de rumbos, escalas de leguas, graduaciones de latitud y una abundante nomenclatura costera. Rosas de los vientos, perfiles litorales coloreados, islas realzadas con tintas y oro, montañas, ciudades, banderas y escudos completan las composiciones. Estos recursos distinguen territorios y enclaves y reflejan la configuración política del espacio representado.

Por sus dimensiones, su cuidada ejecución y la riqueza de su decoración, el atlas no parece concebido como un instrumento de uso cotidiano a bordo. Se relaciona con una producción destinada a armadores, magnates, nobles y compradores acomodados, para quienes la geografía era también un signo de prestigio.


2. Del portulano medieval a la cartografía del Renacimiento

La cartografía europea que sirve de contexto al Atlas de Diego Homen se formó mediante la convivencia y progresiva aproximación de distintas tradiciones. Los mapamundis medievales, las cartas portulanas, la recuperación de la geografía de Ptolomeo y las innovaciones derivadas de las navegaciones atlánticas aportaron diferentes maneras de concebir y representar el espacio.

Durante los siglos XV y XVI, estas tradiciones comenzaron a combinar sus recursos técnicos, sus conocimientos geográficos y sus formas de presentación.

2.1. Mapamundis y cartas portulanas

Los mapamundis medievales procedían de modelos antiguos transformados por la cultura cristiana. Su función principal no era facilitar desplazamientos ni ofrecer una representación exacta del territorio, sino organizar visualmente los conocimientos históricos, religiosos y geográficos. Aparecían con frecuencia dentro de manuscritos dedicados a la exégesis bíblica, los salmos, las peregrinaciones o la descripción general del mundo y estaban destinados principalmente a lectores cultos, clérigos e intelectuales.

En estas representaciones convivían elementos de la tradición clásica con episodios bíblicos, leyendas y criaturas maravillosas. La Tierra podía dividirse entre los descendientes de los hijos de Noé, situar Jerusalén en el centro y orientar el este hacia la parte superior, dirección asociada con el paraíso. Los mares y los grandes ríos servían como divisiones entre continentes, mientras que las ciudades, las montañas, los bosques y otros accidentes se representaban mediante convenciones pictóricas semejantes a las utilizadas en la iluminación de manuscritos.

Uno de los modelos más extendidos fue el mapa tripartito o mapa en T-O, que mostraba el mundo como un círculo rodeado por el océano y dividido en Asia, Europa y África. También existieron mapamundis zonales, centrados en las franjas climáticas, y cuatripartitos, que incorporaban un cuarto territorio en el hemisferio sur. Estas formas podían combinarse dentro de una misma obra.

Mapa en T-O de las Etimologías de Isidoro de Sevilla, de comienzos del siglo XIII.
Mapa en T-O de las Etimologías de Isidoro de Sevilla — comienzos del siglo XIII — British Library, Add MS 22797, f. 99v.

A finales de la Edad Media coexistían tres grandes formas de representación cartográfica. Los mapamundis de origen monástico ofrecían una interpretación histórica y religiosa del mundo; las cartas portulanas respondían a las necesidades de la navegación y del comercio marítimo; y la cartografía relacionada con Ptolomeo empleaba meridianos, paralelos y procedimientos geométricos. Durante el siglo XV empezaron a producirse intercambios entre ellas: algunos mapamundis y cartas náuticas incorporaron escalas, mientras que los mapas de tradición ptolemaica aprovecharon la información costera procedente de los portulanos.

Las cartas portulanas aparecieron ligadas a la navegación mediterránea y a la difusión de la brújula. Su origen exacto es incierto, aunque su utilización está documentada desde finales del siglo XIII y comienzos del XIV. A diferencia de los mapamundis, concentraban la información en las costas, los puertos, las islas y aquellos accidentes interiores que podían servir como referencia desde el mar. La llamada Carta Pisana, realizada a finales del siglo XIII, es la carta marina occidental más antigua conservada y presenta ya varios de los rasgos que caracterizarían esta producción.

Estas cartas se trazaban habitualmente sobre pergamino y organizaban el espacio mediante redes de líneas direccionales o rumbos. Los nombres de los lugares se escribían perpendicularmente a la costa, generalmente en negro, con el rojo reservado para determinados puertos o enclaves destacados. Un tronco de leguas permitía calcular las distancias, mientras que los haces de rumbos facilitaban la elección de la derrota con ayuda de la brújula. La navegación basada en el rumbo indicado por la aguja y en la distancia estimada mediante la velocidad de la embarcación recibió el nombre de navegación de estima.

Carta Pisana, carta náutica realizada hacia 1275–1300.
gallica.bnf.fr / BnF — Carta Pisana, ca. 1275–1300.

Génova, Mallorca y Venecia fueron los principales centros de elaboración de cartas portulanas. La escuela catalano-mallorquina destacó durante el siglo XIV por la precisión de sus perfiles costeros, la riqueza informativa y la ornamentación. El Atlas catalán, fechado hacia 1375, amplió esta tradición mediante varias hojas montadas sobre tablas e incorporó contenidos cosmográficos, un calendario perpetuo y una extensa representación del mundo conocido.

Desde el siglo XIV, las cartas portulanas también se convirtieron en objetos de prestigio. Junto a ejemplares destinados a navegar se realizaron otros ricamente decorados para monarcas, nobles y mercaderes. Escudos, gobernantes, barcos, ciudades, animales y figuras maravillosas ocuparon los espacios interiores. La ampliación del horizonte geográfico favoreció durante el siglo XVI la elaboración de atlas capaces de distribuir el territorio entre varias composiciones.

2.2. La navegación atlántica y la renovación cartográfica portuguesa

La expansión portuguesa por el Atlántico transformó las necesidades de la navegación europea. La toma de Ceuta en 1415 inició una etapa de avance por las costas africanas, seguida por la ocupación de Madeira y las Azores y la exploración progresiva del litoral. El paso del cabo de Buena Esperanza y el viaje de Vasco de Gama abrieron una comunicación marítima con Asia; durante el siglo XVI, las expediciones portuguesas alcanzaron también Brasil y otros territorios de los océanos Atlántico e Índico.

La navegación mediterránea se realizaba principalmente siguiendo las costas y permitía comprobar con frecuencia la posición del barco mediante referencias terrestres. Las rutas atlánticas obligaron, en cambio, a recorrer durante semanas amplias extensiones de mar abierto. El régimen de vientos y corrientes impedía regresar desde la costa africana siguiendo el mismo itinerario empleado en el viaje de ida. Para aprovechar las condiciones oceánicas, las embarcaciones debían internarse en el Atlántico y describir una amplia derrota hacia el noroeste antes de dirigirse nuevamente hacia Portugal.

La navegación oceánica planteó el problema de determinar la posición de la nave sin referencias costeras. La observación de la estrella polar, el Sol y otros astros permitió calcular la latitud mediante instrumentos como el cuadrante y el astrolabio. Los regimientos de navegación reunieron reglas astronómicas, tablas de declinación solar y procedimientos para calcular distancias, mareas y rumbos. La longitud continuó siendo mucho más difícil de determinar, por lo que la situación de las tierras dependía todavía en parte de la estima.

Astrolabio náutico de Sancho Gutiérrez, realizado en 1563.
Astrolabio náutico de Sancho Gutiérrez — Rama, CC BY-SA 3.0 FR, via Wikimedia Commons

La construcción naval también tuvo que adaptarse a las condiciones oceánicas. La carabela permitía maniobrar con mayor facilidad, navegar con vientos adversos y permanecer durante largos periodos lejos de la costa. El perfeccionamiento de las embarcaciones se combinó con el conocimiento de los vientos y las corrientes, el empleo de instrumentos astronómicos y la elaboración de nuevas cartas.

La cartografía portuguesa tomó como punto de partida las cartas portulanas mediterráneas, especialmente los modelos catalano-mallorquines. Sin embargo, la navegación astronómica exigió introducir una escala de latitudes que relacionara las observaciones efectuadas a bordo con los lugares representados en el mapa. Esta graduación permitió calcular la diferencia entre la latitud de la nave y la del puerto o territorio al que se dirigía. Su incorporación a las cartas náuticas fue una de las principales innovaciones cartográficas de la primera mitad del siglo XVI.

Las nuevas tierras se situaban combinando las latitudes observadas con distancias y rumbos estimados. La imposibilidad de medir con precisión la longitud produjo deformaciones que fueron corrigiéndose a medida que se acumulaban nuevos datos. Con estas modificaciones, la estructura del portulano mediterráneo se amplió para adaptarse a una representación oceánica y progresivamente mundial.

Se conservan pocos testimonios de la primera cartografía portuguesa. La carta firmada por Jorge de Aguiar en Lisboa en 1492 es el ejemplar portugués fechado más antiguo conocido. El planisferio de Cantino, realizado hacia 1502, reunió información sobre África, el océano Índico y las tierras americanas e incorporó la línea de demarcación de Tordesillas. Su obtención clandestina por un agente del duque de Ferrara muestra el valor estratégico de la información geográfica.

Los conocimientos reunidos durante las expediciones circularon también fuera de Portugal. Cartógrafos italianos incorporaron noticias portuguesas sobre África y las rutas oceánicas, y los mapas producidos en otros centros reflejaron descubrimientos ausentes de las cartas portuguesas conservadas. Durante las primeras décadas del siglo XVI sobresalieron familias como los Reinel y los Homen, cuya producción enlazó los modelos mediterráneos con las transformaciones derivadas de la navegación atlántica.

2.3. Intercambios cartográficos entre Portugal y España

La relación cartográfica entre Portugal y España combinó colaboración técnica, competencia política y circulación de especialistas. Ambos reinos compartían conocimientos náuticos, astronómicos y cartográficos, pero la expansión oceánica convirtió la información geográfica en un recurso estratégico y provocó disputas sobre los territorios descubiertos.

El Tratado de Tordesillas de 1494 estableció una línea de demarcación de polo a polo, situada a 370 leguas al oeste de las islas de Cabo Verde. Las tierras localizadas al este corresponderían a Portugal y las situadas al oeste, a Castilla. Su aplicación resultaba difícil porque no se había fijado con precisión la isla desde la que debía medirse, el valor de la legua ni el modo de trazar la línea sobre la superficie terrestre.

La expedición de Magallanes y Elcano trasladó la disputa a las Molucas, donde debía determinarse la posición del antimeridiano de Tordesillas. Las reuniones de Badajoz y Elvas de 1524 enfrentaron distintas propuestas sobre el empleo de cartas o globos, la posición de Cabo Verde y el cálculo de las distancias. La imposibilidad de medir con precisión la longitud favorecía interpretaciones acordes con los intereses de cada Corona.

La competencia impulsó políticas de reserva sobre rutas, mapas y conocimientos de los pilotos, pero no impidió la circulación de información. Cartógrafos, navegantes y cosmógrafos se desplazaron entre ambos reinos por razones profesionales; algunos se habían formado en Portugal y trabajaron después para la Corona española, mientras que otros completaron su preparación en instituciones náuticas castellanas.

La creación de la Casa de la Contratación de Sevilla en 1503 permitió centralizar la organización de los viajes a las Indias y reunir la información obtenida durante las expediciones. El cargo de piloto mayor, establecido en 1508, asumió tareas relacionadas con la formación y el examen de los pilotos y con la elaboración de una carta de referencia. Este padrón real debía actualizarse con los descubrimientos y servir como modelo para las cartas utilizadas en la navegación. Sevilla se convirtió así en un centro de producción y revisión cartográfica ligado directamente a la experiencia de pilotos y navegantes.

La circulación de especialistas portugueses fue especialmente intensa entre 1518 y 1524. Pedro y Jorge Reinel participaron en los preparativos cartográficos de la expedición de Magallanes y trabajaron en Sevilla antes de regresar a Portugal. Lopo Homen, cartógrafo real portugués y padre de Diego, mantuvo contactos secretos con representantes castellanos durante la preparación de las juntas de Badajoz y Elvas, pese a formar parte de la delegación portuguesa.

Diego Ribero representa uno de los casos más relevantes de integración de un cartógrafo portugués en el sistema sevillano. Formado en el ambiente de la Casa de la Contratación, trabajó como cosmógrafo al servicio de la Corona española y participó en las discusiones sobre la localización de las Molucas. Sus cartas universales de la década de 1520 combinaron información geográfica actualizada, escalas de latitud, redes de rumbos, instrumentos astronómicos y explicaciones cosmográficas. En ellas, los descubrimientos se vinculaban expresamente con la división territorial fijada en Tordesillas.

Carta universal de Diego Ribero, realizada en 1529.
gallica.bnf.fr / BnF — Carta universal de Diego Ribero, 1529.

La Casa de la Contratación favoreció la adaptación de la carta portulana mediterránea a la navegación oceánica. En su entorno se estudiaron la longitud, la variación de la aguja, la orientación de las cartas y la construcción de instrumentos, y se redactaron tratados que fijaron por escrito procedimientos antes transmitidos sobre todo mediante la práctica.

2.4. Venecia como centro de producción y circulación de mapas

Durante el siglo XVI, Venecia reunió condiciones favorables para el desarrollo de la cartografía. Su comercio dependía de las rutas mediterráneas y de una extensa flota, lo que generaba demanda de cartas náuticas. La República también empleaba mapas para administrar el territorio, mantener canales y accesos de la laguna, planificar obras hidráulicas y organizar la defensa.

El ambiente intelectual del Renacimiento añadió nuevos modelos a estas necesidades prácticas. La recuperación de la Geografía de Ptolomeo difundió una representación basada en coordenadas y proyecciones. Desde comienzos del siglo XV circularon traducciones latinas y copias manuscritas, y las ediciones impresas incorporaron mapas modernos destinados a corregir o ampliar la imagen antigua del mundo.

La autoridad de Ptolomeo convivió con errores evidentes, como el excesivo alargamiento del Mediterráneo. Las cartas portulanas ofrecían un trazado costero más eficaz, mientras que los mapas ptolemaicos aportaban meridianos, paralelos y una construcción geométrica general. La cartografía renacentista comparó y combinó ambos sistemas.

Mapamundi basado en la Geografía de Ptolomeo, publicado en Ulm en 1482.
Mapamundi de Ptolomeo — Ulm, 1482

Venecia desempeñó un papel destacado en la impresión y edición de mapas. Sus talleres separaban las tareas de compilación, dibujo, grabado, impresión y venta. El paso de la madera al cobre permitió reproducir más detalles, corregir las planchas y reutilizarlas. Editores y grabadores como Paolo Forlani, Giovanni Francesco Camocio y Ferrando Bertelli participaron en un mercado con amplia distribución dentro y fuera de Italia.

La ciudad recibió asimismo noticias sobre los descubrimientos ibéricos. Comerciantes, diplomáticos, viajeros y eruditos transmitían información procedente de Portugal y España pese a las políticas de reserva de ambas coronas. En Venecia circularon mapas relacionados con las navegaciones portuguesas, los viajes colombinos y la expedición de Magallanes; parte de este conocimiento pasó a obras impresas.

La elaboración de cartas manuscritas mantuvo su importancia junto a la producción impresa. Venecia contaba con una tradición vinculada a autores como Pietro Vesconte, Andrea Bianco y fra Mauro, y con talleres de cartógrafos, copistas e iluminadores que atendían encargos de instituciones, mercaderes y aristócratas. La ciudad recibió además a profesionales procedentes de otros territorios mediterráneos.

En el siglo XVI trabajaron allí Giorgio Sideri y Battista Agnese. Este último produjo numerosos atlas que combinaron elementos ptolemaicos con las rutas oceánicas y los nuevos territorios. Su ornamentación más contenida ejerció una influencia significativa sobre la cartografía veneciana.

Venecia reunía cartas náuticas mediterráneas, geografía ptolemaica, mapas administrativos, noticias de los descubrimientos y un mercado editorial organizado. En este ambiente se integró Diego Homen, autor de atlas manuscritos y de una carta del Mediterráneo difundida mediante grabado.


3. Diego Homen, un cartógrafo portugués en Europa

La trayectoria de Diego Homen está documentada de forma fragmentaria. Los escasos testimonios conservados permiten relacionarlo con Portugal, Inglaterra y Venecia, pero dejan amplios periodos de su vida sin noticias seguras. Su producción cartográfica es, en cambio, extensa y muestra la evolución de un autor formado en la tradición portuguesa que desarrolló la mayor parte de su actividad fuera de su país.

3.1. Origen familiar y aprendizaje cartográfico

Diego Homen nació probablemente en Lisboa, aunque se desconoce la fecha exacta. Era hijo de Lopo Homen, uno de los principales cartógrafos portugueses de la primera mitad del siglo XVI e iniciador de una familia dedicada a la elaboración de mapas. Lopo desarrolló su actividad entre 1519 y 1554 y recibió en 1517 el privilegio de realizar cartas marítimas e instrumentos de navegación.

En 1524, Lopo Homen obtuvo el título de cosmógrafo real y participó en las reuniones celebradas en Badajoz y Elvas para discutir la posición del antimeridiano de Tordesillas y la pertenencia de las Molucas. Durante la preparación de aquellas negociaciones también mantuvo contactos secretos con representantes de la Corona española, para la que habría trabajado en una carta general de la navegación y en un atlas. Su trayectoria refleja la permeabilidad existente entre los ambientes cartográficos portugués y castellano pese a la rivalidad política entre ambas monarquías.

No se conserva documentación directa sobre la formación de Diego Homen, pero resulta razonable situar su aprendizaje junto a su padre. La continuidad técnica y estilística entre sus primeras obras y la producción de Lopo Homen respalda esta formación familiar, que comprendía los procedimientos necesarios para trazar, rotular y decorar las cartas.

Carta del Mediterráneo de Lopo Homem, incluida en el Atlas Miller de 1519.
gallica.bnf.fr / BnF — Carta del Mediterráneo, Atlas Miller, 1519.

La familia incluía también a André Homen, autor de una gran carta firmada y fechada en Amberes en 1559. La actividad de Lopo, Diego y André muestra la transmisión de la cartografía como oficio especializado dentro del entorno familiar.

Cuando Diego Homen aparece documentado por primera vez como cartógrafo, en 1547, ya era capaz de realizar una obra de gran formato valorada favorablemente por otros profesionales. Cuando abandonó Portugal, por tanto, debía de poseer ya una formación cartográfica avanzada, suficiente para asumir encargos de gran formato en Inglaterra.

3.2. Exilio, desplazamientos y establecimiento en Venecia

El primer episodio biográfico conocido de Diego Homen no está relacionado directamente con la cartografía. En 1544 se vio implicado en la muerte de António Fernandes y al año siguiente fue condenado al destierro en una fortaleza portuguesa del norte de África. No parece que cumpliera la pena, pues huyó a Inglaterra cuando todavía era joven.

El rey Juan III le concedió el 4 de agosto de 1547 un indulto condicionado a su regreso a Portugal en un plazo de ocho meses. La intervención de Lopo Homen pudo favorecer esta medida, pero no existen indicios de que Diego aceptara las condiciones y regresara de manera permanente. Su carrera conocida se desarrolló fuera del reino portugués.

Ese mismo año, Diego Homen aparece relacionado en Londres con un litigio por una gran carta realizada para el veneciano Alvise Bianco. Según la declaración presentada ante el tribunal del Almirantazgo, el cliente había encargado la obra y después se había negado a aceptarla y pagarla. Homen mostró la carta ante el tribunal y se identificó como cartógrafo. Dos testigos destacaron su valor, señalando además la escasez de personas capacitadas para realizar este tipo de trabajos en Inglaterra.

El conflicto sugiere que Homen ya mantenía relaciones profesionales con clientes venecianos. La valoración se efectuó en moneda de Venecia y los documentos se redactaron en latín además de en inglés, probablemente para utilizarlos fuera de Inglaterra. Se desconoce dónde se produjo el encargo y cuál fue el destino de la obra, pero el episodio sitúa al cartógrafo en una red comercial entre Londres y el Mediterráneo.

Entre 1547 y 1567 no existen noticias continuas sobre sus desplazamientos. Pudo permanecer en Inglaterra, viajar por puertos mediterráneos o alternar estancias entre Londres y Venecia. La primera obra firmada y fechada que se conserva es una carta portulana del Mediterráneo de 1557, actualmente en Venecia.

En 1567 vuelve a aparecer en Inglaterra en un episodio relacionado con varios portugueses que habían ofrecido a Isabel I organizar una expedición hacia las minas de oro de Guinea, contraria a los intereses de la Corona portuguesa. André Homen, Gaspar Caldeira y Antão Luís habían participado en la propuesta, pero abandonaron el proyecto después de recibir promesas de perdón y seguridad. Diego llegó a Inglaterra más tarde y fue detenido, sin que al principio se le permitiera comunicarse libremente.

Una vez aclarada su situación, probablemente abandonó Inglaterra. Desde 1568 su actividad está documentada de manera estable en Venecia, donde añadió el término lusitanus a su firma para señalar su origen portugués. Allí alcanzó suficiente reconocimiento para que Paolo Forlani publicara en 1569 una versión grabada de una de sus cartas del Mediterráneo. Su última carta conservada está fechada en 1576 y probablemente falleció en Venecia.

Carta de Europa y el Mediterráneo de Diego Homem, publicada por Paolo Forlani en 1569.
Carta de Europa y el Mediterráneo — Diego Homem y Paolo Forlani, 1569.

3.3. Cartas, atlas y etapas de su producción

La producción conservada y atribuida a Diego Homen comprende cartas portulanas del Mediterráneo y atlas de distinta extensión. Se han contabilizado trece atlas y alrededor de una docena de cartas mediterráneas, aunque varias obras son anónimas y su adscripción depende de comparaciones estilísticas, técnicas y geográficas. Las obras fechadas se extienden de 1557 a 1576.

Entre las cartas figuran ejemplares fechados en 1557, 1559, 1560, 1561, 1563, 1569, 1570 y 1576. La carta publicada por Paolo Forlani en 1569 fue reeditada por Antonio Lafreri en Roma en 1572. La posibilidad de reproducir mediante grabado una composición concebida originalmente como carta manuscrita amplió su difusión y muestra la integración de Homen en el mercado cartográfico italiano.

Su producción de atlas presenta una mayor diversidad. Algunos se concentran en Europa y el Mediterráneo, mientras que otros tienen alcance universal. Entre estos últimos se encuentra el atlas inacabado conservado en la British Library, realizado aproximadamente entre 1555 y 1559 y conocido como Queen Mary Atlas. El conjunto contiene tres tablas y nueve mapas ornamentados, incluido un mapamundi firmado y fechado en 1558. Sus representaciones abarcan Europa, África, Asia y América, acompañadas por calendarios, tablas de declinación solar y contenidos cosmográficos.

Islas Británicas y Europa occidental en el Queen Mary Atlas.
Islas Británicas y Europa occidental — Queen Mary Atlas, f. 10r — British Library.

El atlas firmado y fechado en 1559 conservado en la Bibliothèque nationale de France responde a un modelo más próximo al ejemplar del Museo Naval. Está formado por siete cartas regionales dedicadas al Atlántico nororiental, la península ibérica y las distintas áreas del Mediterráneo, seguidas de una hoja cosmográfica y calendárica. La repetición de esta organización en varios ejemplares apunta al empleo de modelos que podían reutilizarse para distintos encargos.

Una característica frecuente de sus atlas es la incorporación de calendarios astronómicos. Diez de los trece conjuntos atribuidos contienen este tipo de composición. Algunos atlas universales incluyen además tablas de declinación solar y representaciones de las zonas climáticas del mundo. Estos contenidos no estaban destinados necesariamente a su empleo directo por los pilotos, pero ofrecían conocimientos cosmográficos relacionados con la medición del tiempo, los movimientos solares y lunares y los principios de la navegación astronómica.

La evolución de su producción se ha dividido en cuatro etapas a partir de cambios observados en el tratamiento del delta del Po, la representación de Venecia, la escritura y la ornamentación. El periodo preparatorio, entre 1557 y 1558, reúne las primeras obras conocidas, todavía muy vinculadas a los modelos de Lopo Homen. La etapa inicial, entre 1559 y 1563, presenta cartas de grandes dimensiones y algunas modificaciones en la representación del norte de Italia.

El periodo medio, comprendido entre 1564 y 1568, muestra variaciones en la escala, la grafía y los topónimos. Un cambio de escala permitió adaptar la representación de Europa a pergaminos de dimensiones moderadas, mientras que el delta del Po comenzó a adoptar la forma de una laguna circular. Estas transformaciones permiten reconocer una evolución interna incluso en obras sin firma ni fecha.

La etapa final se inició con el establecimiento definitivo de Homen en Venecia y se prolongó hasta sus últimos trabajos. Durante estos años firmó como cosmógrafo portugués, utilizó con mayor regularidad el latín para la nomenclatura e introdujo modificaciones en el Mediterráneo oriental. También se aprecia una tendencia hacia la simplificación del estilo y la reducción de la exuberancia ornamental de sus primeras obras.

La mayor parte de su producción se concentra en el Mediterráneo y los territorios próximos. Incluso sus atlas universales aportan pocas novedades sobre los descubrimientos portugueses, circunstancia relacionada con una carrera desarrollada lejos de Lisboa y de los organismos que controlaban la información de las expediciones. Su obra se orientó principalmente hacia las cartas mediterráneas y los atlas de prestigio para una clientela europea.

3.4. Modelos, evolución artística y destinatarios de sus obras

Las primeras obras de Diego Homen continúan los modelos portugueses aprendidos en el entorno familiar. De Lopo Homen heredó formas de representación geográfica, procedimientos de composición y una ornamentación abundante, visible en las redes de rumbos, las rosas de los vientos, los colores intensos y los motivos heráldicos.

Esta base portuguesa se combinó con la tradición portulana mediterránea. Los perfiles litorales, la nomenclatura de los puertos y las redes de rumbos conservan la estructura de los portulanos, mientras que las escalas de latitud y los elementos cosmográficos remiten a la navegación astronómica.

La ornamentación adquirió especial importancia en sus atlas. El color diferenciaba costas, islas y territorios, aunque no siempre puede establecerse si respondía a una convención o a una decisión estética. Montañas en perspectiva, ciudades idealizadas, banderas, escudos, oro, rosas de los vientos y marcos decorativos reforzaban el carácter suntuario de los conjuntos.

El Queen Mary Atlas ofrece uno de los ejemplos más ricos de esta vertiente artística. Sus mapas incluyen barcos, escenas de combate naval, animales, criaturas marinas, ciudades fortificadas, edificios religiosos y emblemas heráldicos. La posible realización del atlas para Felipe II, quizá como obsequio de María I de Inglaterra, no está demostrada, pero la hipótesis refleja el tipo de ambiente cortesano con el que tradicionalmente se ha relacionado esta clase de obras.

La instalación de Homen en Venecia modificó progresivamente su estilo. Allí trabajaba Battista Agnese, autor de numerosos atlas con una ornamentación más contenida. Su influencia pudo contribuir a moderar la exuberancia de Homen y favorecer la depuración visible en sus obras finales.

La grafía y la toponimia fueron adquiriendo rasgos italianos, el latín ganó presencia y la firma comenzó a señalar expresamente el origen portugués del autor. También cambiaron la representación del Mediterráneo oriental y accidentes como el delta del Po. Estas variaciones reflejan la adaptación de su trabajo al medio veneciano sin eliminar su base portuguesa.

Sus cartas y atlas no estaban destinados exclusivamente a navegar. La cuidada ejecución, la riqueza de los materiales y la amplitud ornamental indican que una parte importante de la producción se dirigía a armadores, magnates, nobles y compradores acomodados. Para ellos, el mapa reunía información geográfica, interés intelectual y prestigio social.

Esta orientación explica la convivencia de elementos propios de la navegación: redes de rumbos, escalas y topónimos, con una decoración que no respondía a una necesidad práctica, como las vistas urbanas, los escudos, los animales o las aplicaciones de oro.


4. El Atlas de Diego Homen: atribución, datación y trayectoria

El atlas conservado en el Museo Naval carece de firma, fecha y portada. Su identificación como obra de Diego Homen realizada hacia 1559 se apoya en el análisis de sus características cartográficas y artísticas, en la información cronológica contenida en la lámina cosmográfica y en su comparación con otros dos atlas estrechamente relacionados. La documentación sobre sus primeros propietarios es fragmentaria, aunque se conoce con certeza su adquisición por el Museo Naval en 1970.

4.1. Denominación, signatura y lugar de conservación

La obra se conoce habitualmente como Atlas de Diego Homen, denominación basada en su atribución al cartógrafo portugués Diego Homen. La forma Homen se ha utilizado tradicionalmente en España para referirse tanto al autor como al ejemplar, mientras que Homen corresponde a la forma portuguesa del apellido y a la empleada en las firmas conservadas del cartógrafo.

El atlas pertenece al Museo Naval de Madrid y está identificado con la signatura MN PM-2. Se trata de un ejemplar anónimo, sin fecha explícita ni un título original que permita conocer cómo fue denominado en el momento de su realización. Tampoco conserva una portada independiente, pues la propia estructura de pergamino forma tanto las hojas cartográficas como la cubierta exterior.

El contenido permite clasificarlo como un atlas náutico dedicado principalmente a Europa y al Mediterráneo. Está compuesto por siete cartas regionales y una lámina cosmográfica. Las cartas representan las costas atlánticas europeas, la península ibérica, el norte de África, las diferentes cuencas mediterráneas, el mar Negro, el mar de Azov, el Adriático y el Egeo. La última hoja contiene un calendario lunisolar y diversos instrumentos de cómputo astronómico y calendárico.

El original presenta algunas manchas de humedad que no afectan a las composiciones cartográficas, conservadas en buen estado. Las alteraciones visibles se concentran principalmente en las partes exteriores del volumen.

4.2. Un atlas anónimo y sin fecha: fundamentos de la atribución

La ausencia de una firma impide establecer la autoría mediante una declaración directa del cartógrafo. La atribución a Diego Homen se fundamenta en la coincidencia de numerosos rasgos con obras firmadas de su producción. Entre ellos se encuentran la organización de las redes de rumbos, el diseño de las rosas de los vientos, la utilización del color, la representación de montañas y ciudades, la presencia de banderas y escudos y la disposición general de la nomenclatura geográfica.

El atlas comparte también con otros trabajos de Homen determinadas convenciones para representar los accidentes costeros. Los grandes ríos y estuarios aparecen sobredimensionados y algunas desembocaduras incluyen islas triangulares destinadas a indicar su navegabilidad. Las costas e islas se diferencian mediante colores, mientras que la orografía se representa en perspectiva. El empleo reiterado de estos recursos configura un lenguaje cartográfico y ornamental reconocible.

Otro indicio importante es la composición del conjunto. La combinación de cartas náuticas con una lámina cosmográfica aparece de manera habitual en los atlas de Diego Homen. Diez de los trece conjuntos que se le atribuyen contienen calendarios astronómicos, aunque su complejidad y distribución varían. Esta recurrencia convierte la última hoja del ejemplar madrileño en una prueba relevante tanto para su atribución como para su datación.

La organización geográfica proporciona un argumento adicional. La segunda carta concede a la península ibérica un protagonismo poco frecuente en los atlas mediterráneos del periodo. Esta misma distribución aparece en otros dos conjuntos relacionados con Homen, uno firmado y fechado en 1559 y otro anónimo. La semejanza no afecta únicamente a los territorios seleccionados, sino también al orden de las cartas, la decoración y la rotulación.

Las coincidencias sitúan el ejemplar del Museo Naval en el taller de Diego Homen y fundamentan su atribución al cartógrafo.

4.3. La datación hacia 1559 y la rueda del número áureo

La fecha aproximada del atlas se deduce de la gran rueda cosmográfica incluida en la octava hoja. Esta composición reúne un calendario lunisolar organizado a partir de un ciclo de diecinueve años. Dentro de él se combinan los días, meses y años solares con los ciclos lunares y se ofrecen datos destinados a calcular los novilunios y determinadas fechas móviles del calendario.

El llamado número áureo indica la posición de un año dentro de ese ciclo lunar de diecinueve años. Su utilización permitía relacionar el calendario solar con las sucesivas lunaciones y determinar fechas como la Pascua. En el atlas del Museo Naval, la tabla correspondiente comienza en 1559, circunstancia que se ha utilizado como principal referencia cronológica para situar la realización de la obra en torno a ese año.

Detalle de la lámina cosmográfica del Atlas de Diego Homen con el comienzo de la serie del número áureo en 1559.
Comienzo de la serie en 1559 — detalle de la lámina cosmográfica del Atlas de Diego Homen — Museo Naval, MN PM-2.

La datación obtenida mediante el calendario es coherente con las características estilísticas del atlas. La decoración, la grafía, la organización geográfica y el tratamiento de elementos como el delta del Po corresponden a la etapa inicial de la producción conocida de Diego Homen, comprendida aproximadamente entre 1559 y 1563. En esos años realizó cartas de grandes dimensiones y atlas en los que todavía se aprecia con claridad la influencia de la tradición portuguesa recibida de su padre.

La fecha debe expresarse de manera aproximada porque el calendario no equivale a una declaración explícita de ejecución. La presencia de 1559 proporciona un indicio sólido, pero no permite asegurar que todas las hojas fueran terminadas exactamente durante ese año. Por esta razón, la denominación más prudente para el ejemplar es Atlas de Diego Homen, hacia 1559.

4.4. Los atlas afines de París y Liverpool

El principal término de comparación para el ejemplar madrileño es el atlas conservado en la Bibliothèque nationale de France con la signatura GE DD-2003 (RES). Está firmado por Diego Homen y fechado en 1559. Consta de ocho cartas sobre vitela, de las cuales las siete primeras son representaciones náuticas regionales y la última contiene material cosmográfico y calendárico.

Las siete cartas siguen la misma secuencia geográfica que las del Museo Naval. La primera representa el Atlántico nororiental y las costas europeas desde la península ibérica hasta las Islas Británicas. Las hojas siguientes recorren la península ibérica, el Mediterráneo occidental, central y oriental, el mar Negro, el Adriático y el Egeo. La octava presenta una rueda cosmográfica acompañada de varios círculos menores.

El atlas de París comparte con el ejemplar de Madrid el diseño general, la rotulación latina de mares y territorios, las rosas de los vientos, las escalas ornamentadas, el empleo de colores y oro y la abundancia de banderas, escudos, montañas y ciudades. Su firma y datación proporcionan un punto de referencia decisivo para identificar el conjunto madrileño. Entre ambos existen diferencias de detalle, especialmente en ciertos elementos decorativos y en la organización de los círculos de la lámina cosmográfica.

Península ibérica y Mediterráneo occidental en la Carta II del Atlas de Diego Homen.Península ibérica y entorno en la segunda hoja del Atlas de Diego Homem de 1559.
Atlas del Museo Naval – Atlas de París

El tercer ejemplar relacionado se conserva en la Universidad de Liverpool con la signatura Ryl. MS. F. 4. 3. Al igual que el atlas de Madrid, es anónimo y carece de fecha explícita. Su tabla del número áureo también comienza en 1559 y presenta la misma distribución de cartas, una factura semejante y rótulos cosmográficos en italiano, mientras que los nombres de mares y países están escritos en latín.

Los tres atlas se diferencian en algunos detalles ornamentales y en la posición de los cuatro círculos menores que rodean la rueda cosmográfica. Estas variaciones muestran que no son copias absolutamente idénticas, aunque su estructura común indica la utilización de un mismo modelo de taller. El ejemplar parisino confirma que ese modelo formaba parte de la producción de Diego Homen en torno a 1559.

La atención prestada a la península ibérica permite relacionar los tres conjuntos con posibles clientes procedentes del Mediterráneo occidental. Esta propuesta no puede confirmarse mediante documentación sobre sus encargos originales, pero ofrece una explicación coherente para una distribución geográfica que se aparta de la organización más habitual de otros atlas mediterráneos.

4.5. Propietarios, adquisición y estudio moderno de la obra

La primera hoja de pergamino conserva una inscripción en francés que identifica a un antiguo poseedor: Je suis à Thomas Cochon, les Loriers. No se dispone de información suficiente para reconstruir su identidad ni para determinar cuándo o dónde incorporó el atlas a su colección. La inscripción vincula la obra con un ámbito francófono en algún momento de su trayectoria.

Inscripción de propiedad de Thomas Cochon en la primera hoja de pergamino del Atlas de Diego Homen.
Inscripción de propiedad de Thomas Cochon — primera hoja de pergamino del Atlas de Diego Homen — Museo Naval, MN PM-2.

La trayectoria posterior se ha relacionado con Jacques Collart, almirante de la escuadra de Dunkerque y caballero de Santiago. Sus descendientes, cuyo apellido habría sido adaptado en España como Colarte de la Clit, se establecieron en Cádiz y ocuparon cargos municipales. Se ha propuesto que el atlas pasó por esta familia hasta vincularse al marquesado de los Álamos del Guadalete, pero la cadena de transmisión no está documentada con claridad.

El Museo Naval adquirió el atlas en 1970 al marqués de los Álamos del Guadalete por 500.000 pesetas. Según la procedencia transmitida, la obra había permanecido durante un periodo prolongado en la biblioteca familiar.

Julio Guillén, entonces director del Museo Naval, dio a conocer el atlas en 1973 mediante un estudio que lo presentaba como una obra inédita de Diego Homen y proponía para él la fecha de 1561. La comparación posterior con los ejemplares de París y Liverpool, junto con el análisis de la rueda del número áureo, llevó a situar su realización alrededor de 1559.

En 1975 se realizó una edición limitada del atlas a tamaño natural. Esta reproducción contribuyó a difundir la obra después de su incorporación al Museo Naval. Los estudios posteriores de sus características materiales, cartográficas y cosmográficas consolidaron la atribución a Diego Homen y su relación con los atlas de París y Liverpool.


5. Estructura material y organización del atlas

El Atlas de Diego Homen presenta una construcción material adaptada a la exposición continuada de grandes composiciones cartográficas. El conjunto está formado por ocho hojas de pergamino plegadas y unidas de manera que cada carta pueda contemplarse a doble página. Su montaje no responde a una encuadernación convencional y produce un volumen de estructura flexible, con siete cartas náuticas seguidas de una lámina cosmográfica.

5.1. Soporte, dimensiones y selección del pergamino

El atlas está realizado sobre ocho hojas de pergamino de aproximadamente 46 × 60 centímetros. Cada una fue doblada por la mitad para formar una doble página, por lo que el volumen cerrado mide alrededor de 46 × 30 centímetros. Este formato permite distribuir las composiciones sobre superficies amplias sin que el atlas resulte tan difícil de conservar y consultar como una carta náutica de gran tamaño.

Las dos caras del pergamino presentan diferencias derivadas de su procedencia dentro de la piel animal. La pars munda, correspondiente a la cara interna que estuvo en contacto con la carne, es más blanca y uniforme; la pars pili corresponde a la cara del pelo. Las composiciones se trazaron sobre la pars munda, cuya superficie más clara y uniforme favorecía la visibilidad de las redes de rumbos, los perfiles costeros, los topónimos, el color y los detalles dorados; mientras que la cara externa se utilizó en la cubierta.

5.2. Hojas plegadas, adhesión y lomo en acordeón

Las ocho hojas fueron dobladas individualmente por la mitad y pegadas verso con verso. Este procedimiento dejó visibles las caras destinadas a recibir las cartas y ocultó entre las hojas las superficies opuestas. La unión se prolongó hasta las partes exteriores que funcionan como cubierta, formando un volumen continuo.

Recreación explicativa de las hojas plegadas y adheridas del Atlas de Diego Homen.
Hojas plegadas y adheridas del Atlas de Diego Homen — recreación explicativa.

Las hojas no están reunidas mediante cuadernillos cosidos ni sujetas a una encuadernación de tapas rígidas. El sistema de pliegues y adhesiones produce en el lomo una sucesión de dobleces con aspecto de acordeón. Esta estructura distingue al ejemplar de un códice convencional y responde a la necesidad de presentar cada composición cartográfica sobre una superficie amplia y sin interrupciones importantes.

Recreación explicativa de la estructura del lomo en acordeón del Atlas de Diego Homen.
Estructura del lomo en acordeón del Atlas de Diego Homen — recreación explicativa.

En las partes de pergamino utilizadas como cubierta permanecen señales de una costura anterior. Estas marcas indican que los dos elementos exteriores estuvieron unidos en algún momento, aunque la costura no atravesaba el resto de las hojas ni constituía el sistema principal de ensamblaje del atlas. El núcleo del volumen depende de las hojas dobladas y pegadas entre sí.

5.3. Siete cartas náuticas y una lámina cosmográfica

El contenido está organizado en ocho composiciones. Las siete primeras son cartas náuticas regionales que, leídas sucesivamente, recorren las costas atlánticas de Europa y las distintas cuencas del Mediterráneo hasta alcanzar el mar Negro, el Adriático y el Egeo. La octava hoja abandona la representación directa del territorio y contiene una composición cosmográfica y calendárica.

La distribución en varias hojas permite representar cada región con mayor amplitud que en una carta general única. El espacio geográfico no se divide de manera completamente uniforme, pues la extensión reservada a cada zona depende de su importancia dentro del proyecto y de las dimensiones disponibles en el pergamino. La península ibérica recibe una atención especialmente destacada, mientras que el Adriático y el Egeo se presentan mediante composiciones más concentradas.

Las cartas forman una secuencia territorial continua, pero cada una funciona también como una unidad independiente. Todas comparten los principales elementos de construcción y decoración, como las redes de rumbos, los troncos de leguas, las rosas de los vientos, la nomenclatura costera y los recursos empleados para representar territorios, ciudades y poderes políticos. La repetición de estas convenciones proporciona unidad visual al atlas pese a la división del espacio entre varias hojas.

La lámina final introduce un calendario lunisolar rodeado por cuatro círculos menores. Sus contenidos se relacionan con las fases de la Luna, la medición de las horas nocturnas, la conversión de grados en leguas y el cálculo de las fiestas móviles. La composición vincula las cartas con los conocimientos cosmográficos característicos de los atlas de Diego Homen, aunque tenía una función informativa y no estaba destinada al uso directo de los pilotos.


6. Construcción cartográfica y lenguaje visual

Las cartas del Atlas de Diego Homen combinan procedimientos técnicos heredados de los portulanos con recursos gráficos y ornamentales propios de la cartografía de lujo del siglo XVI. La escala, las redes de rumbos y la nomenclatura organizan la información náutica, mientras que el color, las rosas de los vientos, el relieve, las ciudades y la heráldica construyen una imagen política y visual del territorio.

6.1. Escalas y distribución geográfica de las cartas

Las dimensiones del pergamino condicionan la distribución del espacio representado. Cada composición debe ajustarse a una hoja de aproximadamente 46 × 60 centímetros, por lo que las regiones no se reparten de manera uniforme. Algunas cartas abarcan grandes extensiones del Atlántico o del Mediterráneo, mientras que otras se concentran en mares más reducidos y de navegación compleja.

La escala aproximada del atlas es 1:4.050.000, excepto en las cartas del Adriático y el Egeo, donde se emplea una escala menor. Esta variación responde a la necesidad de adaptar territorios de distinta forma y extensión a un soporte de dimensiones constantes. Las escalas no se expresan mediante una relación numérica moderna, sino mediante troncos de leguas situados en los márgenes de las cartas y frecuentemente integrados en recuadros o cartuchos ornamentales.

Tronco de leguas en un detalle de la Carta II del Atlas de Diego Homen.
Tronco de leguas — detalle de la Carta II del Atlas de Diego Homen — Museo Naval, MN PM-2.

La secuencia comienza en el Atlántico nororiental y continúa hacia el Mediterráneo occidental. La península ibérica ocupa una posición especialmente destacada, con una carta centrada en España y Portugal y en sus conexiones con el norte de África. Las composiciones siguientes recorren el Mediterráneo central y oriental, el mar Negro y el de Azov, el Adriático y el Egeo.

Esta organización no era la única posible dentro de los atlas mediterráneos. Los cartógrafos podían modificar la división del territorio de acuerdo con las dimensiones de las hojas, los modelos empleados o los intereses de sus clientes. El tratamiento independiente de la península ibérica distingue al ejemplar madrileño y se repite en los atlas afines de París y Liverpool.

6.2. Latitudes y redes de rumbos

Las dos primeras cartas, dedicadas al Atlántico europeo y al Mediterráneo occidental, incorporan escalas de latitud en su margen izquierdo. La primera abarca aproximadamente desde los 60 hasta los 42 grados norte, mientras que la segunda se extiende desde los 46 hasta los 33 grados norte. La graduación permite relacionar la posición de las costas con las latitudes obtenidas mediante la observación astronómica.

Estas escalas responden a las transformaciones introducidas por la navegación oceánica. En el Mediterráneo, la práctica tradicional se apoyaba principalmente en el rumbo, la distancia y el reconocimiento de las costas; las travesías atlánticas exigían calcular la latitud mediante la altura de los astros y trasladarla a la carta. En las primeras hojas, este procedimiento convive con la red de rumbos heredada de la navegación de estima.

Las composiciones se organizan mediante redes de líneas que indican hasta treinta y dos direcciones o rumbos. Estas líneas parten de un centro principal y se cruzan con las trazadas desde otros puntos distribuidos alrededor. El resultado es una estructura geométrica que cubre el mar y permite relacionar diferentes lugares costeros según la dirección de los vientos.

Red de rumbos y rosa de los vientos en un detalle de la Carta V del Atlas de Diego Homen.
Red de rumbos y rosa de los vientos — detalle de la Carta V del Atlas de Diego Homen — Museo Naval, MN PM-2.

Algunos de estos centros aparecen decorados como rosas de los vientos, mientras que otros permanecen como simples nudos de intersección. La cantidad y posición de las rosas varía en cada hoja, pero la red mantiene una organización común que proporciona unidad técnica y visual al conjunto. En varias cartas, una rosa principal ocupa una zona central del mar y se complementa con otras situadas en direcciones secundarias.

Los puntos cardinales aparecen indicados mediante grandes inscripciones latinas colocadas en los márgenes o dentro de banderolas. El norte suele distinguirse con una flor de lis y el este mediante una cruz, dos signos habituales en la cartografía portulana. La cruz conserva una convención procedente de los mapas medievales, en los que Oriente se asociaba con la dirección del paraíso y de los territorios vinculados a la historia sagrada.

6.3. Costas, islas, ríos y nomenclatura geográfica

El perímetro litoral se representa mediante un dibujo convencional heredado de las cartas portulanas. Los accidentes costeros no siempre reproducen con exactitud sus formas físicas, sino que se traducen mediante recursos geométricos. Los cabos pueden adoptar perfiles angulosos o semejantes a puntas de flecha, mientras que las bahías y ensenadas se dibujan mediante arcos y formas circulares.

La costa concentra la mayor parte de la información escrita. Los nombres de puertos y localidades se disponen perpendicularmente al litoral, de forma que pueden leerse desde distintos lados de la carta. La escritura es gótica y utiliza principalmente tinta negra, alternada con rojo para resaltar ciertos enclaves. Los nombres de regiones, reinos y grandes espacios geográficos aparecen en letras de mayor tamaño dentro de los territorios.

Topónimos de la costa atlántica francesa en un detalle de la Carta I del Atlas de Diego Homen.
Topónimos de la costa atlántica francesa — detalle de la Carta I del Atlas de Diego Homen — Museo Naval, MN PM-2.

Las islas se distinguen mediante tintas planas de diferentes colores y, en algunos casos, con aplicaciones doradas. El empleo alternado del rojo, el azul, el verde, el amarillo y el oro permite separarlas visualmente incluso en zonas donde aparecen muy próximas unas a otras. Algunas islas reciben además emblemas vinculados con el poder político que las controlaba.

A lo largo del litoral se incorporan pequeños puntos, cruces e islotes sin nombre que pueden indicar escollos, bajos y otros peligros para la navegación. Estos signos aparecen integrados en una representación costera muy densa, donde la precisión de los puertos y accidentes marítimos contrasta con el menor desarrollo geográfico de numerosas áreas interiores.

Los grandes ríos y estuarios están representados de forma exagerada. Sus desembocaduras se ensanchan y pueden incluir islas triangulares destinadas a reforzar la idea de que eran navegables. Este tratamiento se aplica, entre otros, al Tajo, el Guadalquivir, el Garona, el Támesis, el Ródano, el Nilo, el Danubio y el Dniéper. La representación no busca reproducir fielmente el curso completo de cada río, sino destacar su función como acceso desde el mar.

Estuario del Tajo en un detalle de la Carta II del Atlas de Diego Homen.
Estuario del Tajo — detalle de la Carta II del Atlas de Diego Homen — Museo Naval, MN PM-2.

La nomenclatura refleja un espacio configurado por las rutas marítimas y las relaciones comerciales. Los topónimos costeros tienen mayor densidad que los nombres del interior, mientras que las grandes denominaciones territoriales ayudan a identificar reinos, regiones y continentes. En algunas zonas aparecen errores de posición, formas heredadas de modelos anteriores o grafías adaptadas a diferentes tradiciones lingüísticas.

6.4. Rosas de los vientos, color, oro y marcos ornamentales

Las rosas de los vientos son uno de los elementos más visibles del atlas. Su diseño procede de la tradición cartográfica portuguesa y combina la función orientadora con una ornamentación compleja. Los radios se distribuyen mediante diferentes colores y forman composiciones geométricas que destacan sobre la superficie del mar.

No todas las intersecciones de la red reciben el mismo tratamiento. Algunas se convierten en rosas muy elaboradas, reservadas para determinados puntos de la red, mientras que otras permanecen como simples centros secundarios sin decoración.

Rosas de los vientos y centros de la red de rumbos en un detalle de la Carta III del Atlas de Diego Homen.
Rosas de los vientos y centros de la red de rumbos — detalle de la Carta III del Atlas de Diego Homen — Museo Naval, MN PM-2.

La paleta utiliza negro u ocre, verde, rojo y azul, acompañados por aplicaciones de oro. Aunque estos colores eran habituales en la cartografía del periodo, el atlas produce una impresión especialmente intensa por la abundancia de rojos y azules en diferentes tonos. Las tintas sirven para perfilar costas, distinguir islas, iluminar banderas y escudos y separar los radios de las rosas de los vientos.

Diego Homen utiliza también el color para diferenciar territorios y perfiles litorales. Una misma carta puede mostrar las costas continentales en un color y reservar otros para las islas o determinadas regiones. No es posible establecer que cada tono corresponda siempre a una categoría geográfica o política fija. En muchos casos parece tratarse de una elección visual destinada a separar formas próximas y enriquecer la composición.

El oro aparece en las rosas, las islas, los marcos, los perfiles costeros y determinados detalles ornamentales. Aporta además luminosidad al pergamino y acentúa el carácter suntuario del atlas. No aporta información náutica imprescindible, pero transforma las cartas en objetos adecuados para su contemplación y posesión por una clientela acomodada.

Mallorca realzada en oro en un detalle de la Carta II del Atlas de Diego Homen.
Mallorca realzada en oro — detalle de la Carta II del Atlas de Diego Homen — Museo Naval, MN PM-2.

Cada hoja está delimitada por varias líneas de color. La combinación y el orden de estas bandas cambian de una carta a otra, con secuencias de azul, rojo, rosa y oro. Los marcos separan el espacio cartográfico de los límites físicos del pergamino y proporcionan un acabado unitario a composiciones que presentan distribuciones geográficas diferentes.

6.5. Relieve, ciudades, banderas y emblemas heráldicos

El interior de los territorios contiene una selección de elementos destinados a identificar regiones y poderes políticos. Las cordilleras se representan en perspectiva mediante cadenas de montañas coloreadas, sin seguir necesariamente su posición o extensión exactas. La orografía adquiere una presencia mayor que en otros atlas de Diego Homen y aparece en todas las cartas del conjunto.

Los Pirineos, Sierra Nevada, los Alpes o Apeninos, los Cárpatos y diferentes sistemas montañosos de los Balcanes, Anatolia y el norte de África se traducen en formaciones escenográficas. Su color y disposición ayudan a distinguir regiones, pero su función es principalmente representativa y ornamental.

Las ciudades se muestran mediante pequeñas vistas en perspectiva. Sus edificios, murallas, torres y espacios portuarios no suelen constituir reproducciones topográficas exactas, aunque algunos enclaves incorporan monumentos o símbolos que facilitan su reconocimiento. Lisboa, Génova y Venecia reciben una atención destacada por su importancia marítima y comercial.

Venecia aparece identificada mediante el león de san Marcos, cuya escala puede igualar o superar la de la propia vista urbana. Génova se asocia con la cruz de san Jorge, mientras que otras ciudades reciben banderolas cuyos mástiles señalan su ubicación costera. Estas banderas funcionan como indicadores territoriales y destacan puertos relevantes dentro de las redes mediterráneas.

Venecia y el león de san Marcos en un detalle de la Carta III del Atlas de Diego Homen.
Venecia y el león de san Marcos — detalle de la Carta III del Atlas de Diego Homen — Museo Naval, MN PM-2.

Los escudos representan dinastías, reinos y autoridades políticas. En Europa occidental aparecen las armas de diferentes monarquías y territorios, mientras que en el Mediterráneo central y oriental se incorporan emblemas de los Estados Pontificios, los Medici, los Habsburgo, Venecia, Génova y otras entidades. Las medias lunas identifican numerosos dominios bajo control otomano.

La heráldica no ofrece una descripción completa de la organización política europea, sino una selección adaptada a los territorios mostrados y a los intereses visuales de cada carta. La presencia, ausencia o tamaño de un escudo puede reflejar la relevancia concedida a un poder, aunque algunas asociaciones y determinados emblemas no han podido explicarse con seguridad.


7. Las ocho hojas del atlas

Las ocho composiciones del Atlas de Diego Homen forman una secuencia que parte del Atlántico europeo, recorre las diferentes cuencas del Mediterráneo y concluye con una lámina cosmográfica. Aunque todas comparten unos mismos principios cartográficos y ornamentales, cada hoja adapta la escala, la red de rumbos, el color y los emblemas políticos al territorio representado.

7.1. Carta I. Costas cantábricas, Francia atlántica e Islas Británicas

El recorrido geográfico comienza por el litoral cantábrico de la península ibérica, las costas atlánticas de Francia y las Islas Británicas. Su construcción gira alrededor de una pequeña rosa situada en el canal de la Mancha y de dieciséis centros secundarios distribuidos a su alrededor. Tres de estos centros, correspondientes a los rumbos nordeste, sudoeste y sudeste, están decorados como rosas de los vientos diferentes entre sí.

Cantábrico, Francia e Islas Británicas en la Carta I del Atlas de Diego Homen.
Cantábrico, Francia e Islas Británicas — Carta I del Atlas de Diego Homen — Museo Naval, MN PM-2.

En el margen izquierdo aparece una escala de latitudes comprendida entre los 60 y los 42 grados norte. Los puntos cardinales se indican en latín: meridiens y oriens están escritos con grandes letras en los márgenes, mientras que septentrio figura dentro de una banderola azul en el ángulo superior izquierdo. El tronco de leguas, colocado en la parte inferior izquierda, emplea círculos con un punto central para representar las unidades y subdivisiones intermedias.

Las grandes denominaciones territoriales identifican España, Gascuña, Picardía, Francia, Bretaña, Inglaterra, Escocia e Irlanda. Escocia no aparece separada físicamente de Inglaterra, apartándose en este aspecto de una convención presente en otras cartas portulanas. Los perfiles costeros se diferencian mediante colores: Inglaterra aparece en azul, Escocia en amarillo, Irlanda en rojo y las costas de España y Francia en verde.

La información política se concentra en las Islas Británicas y Francia. Los escudos de las dinastías de Escocia, Inglaterra e Irlanda ocupan sus respectivos territorios, aunque carecen de corona. En Francia, las tres flores de lis aparecen dentro de un escudo coronado. Dos banderolas situadas en Bretaña y Picardía señalan los puertos de Saint-Malo y Dieppe, destacando su importancia marítima y comercial.

El interior de España apenas contiene información, salvo una cadena montañosa rosada que representa los Pirineos. La concentración de datos en el litoral responde a la tradición portulana, centrada en los espacios necesarios para la navegación.

7.2. Carta II. Península Ibérica, Mediterráneo occidental y norte de África

La segunda carta concede un protagonismo excepcional a la península ibérica. Comprende España y Portugal, el Mediterráneo occidental hasta Córcega y Cerdeña y una parte de la costa norteafricana. Esta distribución diferencia al atlas de otros conjuntos mediterráneos y constituye uno de sus rasgos más característicos.

Península ibérica y Mediterráneo occidental en la Carta II del Atlas de Diego Homen.
Península ibérica y Mediterráneo occidental — Carta II del Atlas de Diego Homen — Museo Naval, MN PM-2.

La composición se organiza alrededor de una rosa principal situada al sudeste de la península, acompañada por otras rosas en los sectores sudeste y norte-noroeste. En el margen izquierdo figura una escala de latitudes desde los 46 hasta los 33 grados norte. El tronco de cinco leguas está colocado verticalmente dentro de un recuadro dorado ornamentado con volutas.

Los grandes nombres de España, Francia y Berbería identifican los principales territorios. Las costas continentales están perfiladas en verde, mientras que Cerdeña aparece en rojo. Mallorca se distingue mediante el oro y las restantes islas alternan el azul y el rojo. Los Pirineos, coloreados en azul, se encuentran desplazados respecto a su posición real, y Sierra Nevada aparece como una cadena montañosa rosada.

Lisboa es la única ciudad representada mediante una vista urbana y está acompañada por una bandera con las armas portuguesas. En el centro de la península aparece un escudo con los emblemas de Castilla y Aragón, sin los leones de León y rematado por una corona abierta. Se ha interpretado esta corona como indicio de subordinación o como alusión a la unión de dos reinos, aunque su significado no puede establecerse con certeza. El escudo francés de las flores de lis aparece, en cambio, sin corona.

Varias banderolas señalan puertos y territorios estratégicos. Una bandera portuguesa apunta hacia Lagos, en el Algarve, y otra indica Denia en el litoral mediterráneo. En el norte de África, una enseña portuguesa señala Ceuta, bajo dominio luso desde 1415, mientras que otras se dirigen hacia Orán y, probablemente, Bizerta.

Los estuarios del Tajo y el Guadalquivir están representados con una anchura exagerada y contienen pequeñas islas que resaltan su carácter navegable. El delta del Ródano adopta una gran forma triangular. El contorno de la península aparece comprimido en sentido norte-sur, deformación que se ha relacionado con la conversión entre las leguas empleadas en el Atlántico y el Mediterráneo.

7.3. Carta III. Mediterráneo central

Italia, el Adriático, las costas dálmatas y el norte de África ocupan la tercera carta. La rosa principal se encuentra entre Sicilia y el sur de la península italiana. Otras tres rosas, de estilo portugués y decoración densa, ocupan los sectores sudeste, sudoeste y norte-noroeste.

Mediterráneo central en la Carta III del Atlas de Diego Homen.
Mediterráneo central — Carta III del Atlas de Diego Homen — Museo Naval, MN PM-2.

Los puntos cardinales continúan expresándose en latín, con occidens dentro de una banderola. El tronco de siete leguas aparece en el margen inferior izquierdo, dentro de un recuadro dorado de creciente complejidad ornamental. Los nombres de los países se escriben también en latín, mientras que el norte de África recibe la denominación de Mahometania.

Las costas continentales están sombreadas en azul, pero las islas reciben tratamientos distintos. Córcega carece de iluminación, Cerdeña aparece en rojo y Sicilia en verde. En el norte de Italia, una cadena montañosa marrón puede representar los Alpes o los Apeninos, sin que su identificación resulte completamente segura.

Túnez, Venecia y Génova son las tres ciudades representadas. Las dos primeras aparecen en tonos rosados y Génova en azul. La vista de Venecia adquiere una relevancia especial y resulta más reconocible por sus monumentos que las demás ciudades. El gran león de san Marcos que la acompaña alcanza una escala semejante a la de la propia representación urbana. Génova queda identificada por el estandarte con la cruz de san Jorge.

La heráldica refleja la diversidad política del Mediterráneo central. En Italia aparecen el escudo de los Medici, asociado con Florencia, y las armas de los Estados Pontificios a la altura de Roma. En Dalmacia figura el águila bicéfala de los Habsburgo. Una gran banderola señala Ragusa, actual Dubrovnik, república marítima vinculada con los estados cristianos en su oposición a los turcos.

En el litoral africano, una bandera roja con la media luna apunta hacia Bugía y otra enseña, apenas esbozada, parece señalar la isla de Yerba.

7.4. Carta IV. Mediterráneo oriental

La cuarta carta representa el Mediterráneo oriental. Su rosa principal está situada sobre Creta y se complementa con otras tres en los sectores sudoeste, sudeste y nordeste. El tronco de cinco leguas se encuentra en el margen izquierdo, dentro de una filacteria azul de ejecución más sencilla que los cartuchos de otras hojas.

Mediterráneo oriental en la Carta IV del Atlas de Diego Homen.
Mediterráneo oriental — Carta IV del Atlas de Diego Homen — Museo Naval, MN PM-2.

Las costas continentales aparecen perfiladas en verde. La península de Morea se distingue en amarillo, mientras que Creta y Rodas están coloreadas en rosa. Las islas menores alternan el azul, el rojo y el oro. Quíos aparece cubierta por una gran cruz de san Jorge, emblema relacionado con la prolongada presencia genovesa en la isla.

Los cuatro puntos cardinales están escritos en latín mediante grandes letras negras situadas en los márgenes. Los nombres de regiones y continentes ocupan los espacios interiores. En el norte de África figura el término Marmarica, cuya rotulación desvaída sugiere una vacilación o corrección durante la elaboración.

La desembocadura del Nilo se representa de manera sobredimensionada y contiene dos islas, siguiendo el procedimiento utilizado por Homen para destacar los grandes deltas. Cerca del mar Rojo aparece una única construcción urbana rodeada por montañas, identificada con el monasterio de Santa Catalina del Sinaí.

Numerosas banderolas con medias lunas indican el dominio otomano sobre distintos territorios de la región, incluida Grecia. El marco combina, desde el interior hacia el exterior, bandas azules, doradas y rojas.

7.5. Carta V. Mares Negro y de Azov

Los mares Negro y de Azov constituyen el ámbito de la quinta carta. La red de rumbos se organiza alrededor de una rosa principal situada en el centro del mar Negro, cuyo nombre no aparece escrito. Otras tres rosas ocupan las direcciones sudeste, noroeste y nordeste. El tronco de siete leguas se encuentra en el ángulo superior derecho.

Mar Negro y mar de Azov en la Carta V del Atlas de Diego Homen.
Mar Negro y mar de Azov — Carta V del Atlas de Diego Homen — Museo Naval, MN PM-2.

Las costas están perfiladas en verde, con la excepción de la península de Crimea, coloreada en rosa. Los estuarios y desembocaduras vuelven a recibir un tratamiento exagerado. El Dniéper aparece muy abierto y contiene una gran isla roja, mientras que las bocas del Danubio se representan mediante formas amplias y fácilmente visibles.

Las cadenas montañosas se distribuyen por el interior con colores distintos. Los montes Pónticos aparecen en rosa, el monte Ararat en azul y los Cárpatos en amarillo. Los principales nombres territoriales identifican Turquía, Capadocia, Tartaria, Armenia, Grecia, Asia Menor, Mingrelia y Podolia.

Las banderolas señalan diferentes ciudades marítimas. Sebastopol aparece indicado mediante una enseña, pero está situado erróneamente en la costa oriental del mar Negro y no en la península de Crimea. Trebisonda también recibe una bandera propia. En la costa meridional aparece además una enseña con la estrella de David situada entre dos banderas turcas y junto a un escudo cuyo significado no ha podido determinarse.

El marco exterior alterna rojo, azul y oro.

7.6. Carta VI. Mar Adriático

La sexta carta representa las costas del Adriático. El centro principal de la red de rumbos está situado cerca de Split, pero no aparece decorado como una rosa de los vientos. Las rosas se reservan para tres centros secundarios colocados en las direcciones nordeste, sudoeste y sudeste. El tronco de cinco leguas ocupa el ángulo superior derecho y presenta una decoración especialmente elaborada.

Mar Adriático en la Carta VI del Atlas de Diego Homen.
Mar Adriático — Carta VI del Atlas de Diego Homen — Museo Naval, MN PM-2.

Todo el perfil litoral está realzado en oro. Las islas mayores se colorean en rosa y las restantes alternan diferentes tonos. Los ríos italianos se muestran mediante desembocaduras muy abiertas y formas estereotipadas. Una cadena de montañas azules situada al este del Adriático podría representar los Balcanes.

La heráldica ocupa un lugar destacado. En la península italiana aparecen las armas pontificias y el escudo de Castilla y Aragón sobre Nápoles. En Dalmacia figura el águila bicéfala de los Habsburgo, mientras que Albania se identifica mediante un escudo con varias medias lunas. Una bandera señala Ragusa como ciudad independiente relacionada con los estados italianos.

Venecia vuelve a estar representada por un gran león de san Marcos, cuyo tamaño y posición recalcan la importancia de la ciudad en el espacio adriático. Los nombres de Italia, Dalmacia, Eslavonia, Serbia y Albania se presentan con tamaños diferentes, creando una jerarquía visual entre los territorios.

7.7. Carta VII. Mar Egeo y Creta

La serie de cartas náuticas concluye con el Egeo, Creta y los territorios que rodean este espacio. El centro principal de la red de rumbos se encuentra en el mar, frente a la isla de Quíos. La isla vuelve a distinguirse mediante la cruz de san Jorge, relacionada con el dominio genovés.

Mar Egeo y Creta en la Carta VII del Atlas de Diego Homen.
Mar Egeo y Creta — Carta VII del Atlas de Diego Homen — Museo Naval, MN PM-2.

El tronco de cinco leguas está situado en el margen inferior derecho y presenta una ornamentación sencilla. La carta utiliza una escala menor que las anteriores, adaptada a la fragmentación geográfica del Egeo y a la abundancia de islas.

Las costas continentales están perfiladas en verde y Creta recibe un verde más intenso. Las demás islas se diferencian según su tamaño: las mayores aparecen en amarillo, las medianas en rosa y las más pequeñas alternan rojo, azul y oro. Este sistema facilita la separación visual de un territorio insular especialmente denso.

En Morea y Grecia aparecen dos cadenas montañosas azules. La situada más al norte podría corresponder al monte Olimpo, denominado Eleno en la carta. La información interior es reducida y la composición concentra su atención en las costas, las islas y los emblemas políticos.

Todas las banderas y el escudo representados en Grecia llevan la media luna, indicación del dominio otomano sobre la región. El marco está formado por bandas azules, doradas y rojas.

7.8. Lámina cosmográfica y calendario lunisolar

La octava hoja sustituye la representación geográfica por una composición cosmográfica. La inclusión de este tipo de láminas es característica de los atlas de Diego Homen, aunque su función era principalmente informativa y ornamental. No se trataba de instrumentos concebidos para el uso cotidiano de los pilotos.

Lámina cosmográfica con calendario lunisolar del Atlas de Diego Homen.
Lámina cosmográfica y calendario lunisolar — Atlas de Diego Homen — Museo Naval, MN PM-2.

El centro está ocupado por una gran rueda con un calendario lunisolar basado en un ciclo de diecinueve años. Este sistema permite coordinar la sucesión de los días, meses y años solares con los ciclos de la Luna. La rueda está dividida en doce sectores correspondientes a los meses e incorpora los diecinueve números áureos que identifican la posición de cada año dentro del ciclo.

La serie comienza en 1559, cuyo número áureo es el dos. Esta referencia constituye uno de los principales argumentos para fechar el atlas hacia ese año. A cada número áureo le corresponden círculos concéntricos que indican el mes, el día, la hora y el minuto de las lunas nuevas, formando una tabla perpetua de los novilunios del ciclo.

El calendario también permitía calcular la fecha de la Pascua. Como esta celebración depende del ciclo lunar, su determinación exigía relacionar el calendario solar con las fases de la Luna. Esta función explica la presencia conjunta de datos astronómicos y elementos relacionados con las fiestas móviles.

Cuatro círculos menores rodean la gran rueda. El situado en la parte superior izquierda contiene una regla sobre las fases de la Luna y la duración del amanecer. El círculo inferior izquierdo permite convertir el grado en leguas según el rumbo seguido. En la parte inferior derecha aparece un nocturlabio destinado a calcular las horas nocturnas, mientras que el círculo superior derecho sirve para determinar las fiestas móviles y, especialmente, la Pascua.

La hoja reúne así contenidos astronómicos, calendáricos y náuticos dentro de una única composición.


8. El facsímil de AyN Ediciones

La edición facsímil del Atlas de Diego Homen fue editada por AyN Ediciones y producida por PIAF, S.L., en colaboración con el Museo Naval de Madrid. El conjunto reúne la reproducción de las ocho composiciones del original, un estuche y un volumen de estudios dedicado a contextualizar y analizar la obra.

8.1. AyN Ediciones: trayectoria y continuidad en Incipit Manuscript

AyN Ediciones, nombre procedente de Arte y Naturaleza, fue una editorial española fundada en 2001 como filial de una empresa dedicada inicialmente a la obra gráfica y al arte contemporáneo. Su actividad se orientó hacia los libros de arte, las ediciones de bibliófilo y los facsímiles de manuscritos y obras históricas.

Logotipo AyN
Logotipo Incipit Manuscript Horizontal

8.2. La producción de PIAF, S.L. y la colaboración con el Museo Naval

8.3. Características del facsímil, tirada y volumen de estudios

El facsímil reproduce las siete cartas náuticas y la lámina cosmográfica del Atlas de Diego Homen. Las ocho composiciones se presentan a doble página y están reproducidas sobre un soporte de apariencia pergaminácea. La edición se presenta en un estuche junto con el volumen de estudios.

La edición tuvo una tirada limitada de 995 ejemplares numerados, documentada mediante un acta notarial fechada en 2005.

El volumen complementario lleva por título El Atlas de Diego Homen, c. 1559 y fue escrito por Luisa Martín-Merás. El estudio proporciona el contexto histórico y cartográfico necesario para comprender la obra, aborda la trayectoria y la producción de Diego Homen y analiza las características generales del ejemplar del Museo Naval y las ocho composiciones que lo integran.

8.4. Dónde adquirir este facsímil

Usando el código CODICES20 obtendrás un 20 % de descuento en la compra del facsímil.

De esta manera también estarás apoyando el proyecto de Códices y Beatos.


9. Bibliografía y Fuentes

• Facsímil del Atlas de Diego Homen

Edición facsimilar realizada por AyN Ediciones y producida por PIAF, S.L., en colaboración con el Museo Naval de Madrid. Reproduce las siete cartas náuticas y la lámina cosmográfica del original MN PM-2 y se presenta en estuche junto con el volumen de estudios. La tirada de 995 ejemplares numerados consta en un acta notarial de 2005.

• Libro de estudios de la edición facsimilar

Martín-Merás, Luisa. El Atlas de Diego Homen, c. 1559. Museo Naval de Madrid y AyN Ediciones, 2006. El volumen estudia el contexto de la cartografía náutica, la producción portuguesa y española, el ambiente veneciano y la trayectoria de Diego Homen. Incluye el estudio material, la atribución y datación del ejemplar del Museo Naval y el comentario de sus ocho hojas.

• Información sobre AyN Ediciones

Documentación dedicada a la historia, especialización y actividad de AyN Ediciones. Recoge su vinculación con Arte y Naturaleza, su dedicación a los libros de arte, las ediciones de bibliófilo y los facsímiles, algunas de sus publicaciones más representativas y la continuidad posterior de su fondo editorial a través de Incipit Manuscript Ediciones.

• Atlas náutico de Diego Homen de 1559

Documentación sobre el atlas firmado y fechado por Diego Homen en 1559, conservado en la Bibliothèque nationale de France con la signatura GE DD-2003 (RES). Describe sus ocho hojas, su estructura material, su procedencia y sus características cartográficas y ornamentales. La semejanza con el ejemplar del Museo Naval aporta un término directo de comparación para su atribución y datación.

• The Queen Mary Atlas

Documentación sobre el atlas de Diego Homen conservado en la British Library con la signatura Add MS 5415 A, fechado por la institución hacia 1555-1559. Reúne tres tablas y nueve mapas ornamentados, con contenidos cosmográficos y astronómicos. Recoge la inscripción de 1558 del mapamundi, las hipótesis sobre su relación con María I de Inglaterra y Felipe II y su trayectoria posterior.


10. Consideraciones Finales

El Atlas de Diego Homen conservado en el Museo Naval reúne siete cartas náuticas y una lámina cosmográfica dentro de una estructura material singular de ocho hojas de pergamino plegadas y adheridas entre sí. Sus cartas combinan los procedimientos de la tradición portulana con escalas de latitud, contenidos cosmográficos y una abundante decoración mediante rosas de los vientos, ciudades, banderas, escudos, color y oro.

Aunque el ejemplar carece de firma y fecha, su organización, sus características cartográficas y ornamentales y, especialmente, su relación con los atlas de París y Liverpool permiten atribuirlo a Diego Homen. La rueda del número áureo, cuya serie comienza en 1559, constituye la principal referencia para situar su realización en torno a ese año.

El ejemplar del Museo Naval pertenece así a la producción de atlas de prestigio desarrollada por Homen durante la primera etapa de su carrera. La reproducción facsimilar permite actualmente estudiar tanto las siete cartas como la lámina cosmográfica y la particular construcción material del volumen.


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